Los rábanos de Estambul
Desconozco si Turquía es tierra de rábanos o si en Estambul los cogen por las hojas o no. Pero celebro que haya quien, tras una estancia en esa hermosa ciudad, reconozca que el cuidado y alimentación de gatos urbanos en colonias debidamente controladas es una buena idea.
Lo que lamento enormemente es que repliquen recurriendo al insulto, aun disfrazado de un término culto como es «estulticia». Esto es habitual en los que siguen desde antiguo la conocida «ley del embudo», cuando se creen con superioridad moral para tildar a quienes no piensan como ellos de «desequilibrados» o «maltratadores» pero se ofenden si les dices que tienen la «mente estrecha», término que no considero insultante en ningún modo.
En la réplica a mi carta «No hay mascotas prisioneras» no hay un solo argumento de peso para refutar las ideas que expuse en contestación a otra carta del mismo autor, fuera de la mera reacción airada y tremendamente ofendida ante un texto en el que ni se señalaba a nadie en concreto ni, por descontado, se le faltaba al respeto.
En fin, como decía Leibnitz en relación con una anécdota acontecida en una de sus clases: «Cuando veo que uno se encoleriza, es que no tiene razón».
Y como decían los antiguos romanos: «Contra principia negantem, non est disputandum».
Termino agradeciendo a LNE la publicación de esta carta. Un saludo cordial.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

