Fusión de áreas sanitarias y los hospitales comarcales
Desde hace ya un cierto tiempo, pacientes y profesionales de la salud asistimos a un espectáculo de cantos de sirena que pretenden anticipar las bondades de una reorganización novedosa del sistema sanitario, dejando atrás una estructura obsoleta, anacrónica y descoordinada que tuvo su función y sentido en épocas pretéritas pero que ya no es una herramienta adecuada para una realidad que ha cambiado mucho, tanto desde el punto de vista demográfico como, simplemente, de las comunicaciones. Nada que objetar.
También parece estar justificado por nuevos retos sanitarios, como el envejecimiento de la población y las nuevas demandas que ello conlleva (pero también de las plantillas, algo que nadie ha querido o sabido anticipar) o la escasez de facultativos, con unas nuevas generaciones que no necesitan ni están dispuestas a aceptar según qué cosas. Nada que objetar, tampoco.
Comprendo que es el lenguaje político habitual, del que huyo, el emitir afirmaciones o declaraciones de intenciones con un carácter tan general y vacuo que podrían aplicarse a una reorganización del sistema sanitario o una implementación de los hábitos reproductivos del somormujo común, sin necesidad de cambiar una sola coma. Reorganización, optimización, redistribución, trabajo en redes... son palabras tan hermosas y técnicas como inútiles si no se acompañan de decisiones inmediatas que solucionen los problemas que tenemos hoy, o mañana, y que no pueden esperar a "un proceso de implementación progresivo y paulatino que estará consolidado en un par de legislaturas", como nos han llegado a transmitir, con estas u otras palabras.
Soy perfectamente consciente de que un cambio de esta magnitud precisa de una cocción lenta, con multitud de matices, pero, después de más de un año con informaciones periódicas acerca de lo que ha de venir, no es de recibo que los trabajadores que tenemos responsabilidad de gestión de listas de espera o recursos humanos y materiales desconozcamos, a una semana de la puesta en marcha de esta criatura pergeñada en un sótano oscuro de la Consejería, todos los detalles que afectarán a nuestro día a día, no dentro de unos meses, sino ya hoy, ahora, en este mismo momento y lugar.
Han de entender que, al menos en este hospital en el que trabajo, el de Arriondas, de tan largo historial reivindicativo que llevamos la suspicacia y la desconfianza tatuadas en la piel, el hecho que se ha vendido como una agilización en la gestión, el que exista un solo gerente o cuarenta y tres, o el cambio de la estructura jerárquica en forma de pirámide, cono invertido o zigurat mesopotámico es irrelevante si no viene acompañado de decisiones inmediatas que no pueden esperar. Las preguntas que necesitamos responder son cómo quedarán, hoy, no mañana ni pasado, hoy, las derivaciones de los pacientes a los hospitales de referencia, si tendremos profesionales en especialidades claves como Anestesia, Traumatología, Medicina Interna, Rehabilitación, etcétera. ¿Habrá redistribución inmediata de los recursos humanos para reforzar servicios infradotados que precisan cobertura hoy, no mañana? ¿Habrá una cartera de servicios de primaria igual que en otras áreas? ¿Está Cabueñes, en nuestro caso, capacitado para absorber las derivaciones del Oriente y del Valle del Nalón cuando se encuentra a las puertas de una profunda reforma que puede prolongarse dos años? ¿Han explicado, de manera clara, a los usuarios, los cambios organizativos y cómo se verá afectada la atención de pacientes que, por ejemplo, antes se derivaban a Oviedo y, ahora, lo harán a Gijón? Hoy, señores, hoy, no mañana, ni implementación progresiva ni creación de "comisiones mixtas de seguimiento interdisciplinar" o algo así que cito textualmente para tener tiempo a buscar en internet lo que significa eso exactamente. No pretendan corregir un rumbo equivocado sin ir a la raíz del problema, y eso implica decisiones ya, líneas estratégicas ya. Con el tiempo que llevan anunciándolo, me imagino que estarán ya diseñadas líneas de actuación, aunque la prensa, nuestra fuente habitual de información, no nos haya transmitido nada. Concreción, por favor, concreción. Siento comunicarles que, si la nueva estructura no responde a cuestiones como esas u otras, que el sistema gane en agilidad y fluidez en unos meses o años solo muestra la distancia existente entre la teoría y los buenos deseos y la realidad palmaria de nuestro día a día. Si no se responden esas cuestiones hoy, no mañana, les auguro que no encontrarán oposición, pero sí indiferencia, porque si la única información que nos llega a los trabajadores son los titulares en la prensa, solo se puede generar inquietud, por lo genérico, por lo vacío de tanta declaración sin contenido real. La organización, de cualquier tipo, se basa en la certeza, en la previsibilidad, en la dotación estable de recursos. Cualquier otra consideración genera incertidumbre y desconozco la manera de casar incertidumbre con atractivo laboral, con potenciación de las alas sanitarias, con trabajo en red y otras zarandajas que se quedarán en el papel si no se traducen hechos concretos en un plazo razonable. Si la fusión no es capaz de resolver esas dudas, es nuestro deber cuestionar su finalidad.
La clave reside en la convicción, en la incorporación de los trabajadores que han de llevarlo a cabo. Si no lo hacen, y eso pasa, indefectiblemente, por la información y por la priorización de los problemas más acuciantes, les informo que, y transmito el sentir de muchos, si pretenden convencernos de que esto supone una revolución necesaria para el funcionamiento de este nuevo sistema, están fracasando estrepitosamente.
Nos sobra ilusión, pero esta es un bien escaso que sucumbe ante la procrastinación, ante una falsa priorización de lo verdaderamente acuciante. Desconozco si sus prioridades son la optimización, la reorganización o la implementación serena, el trabajo multidisciplinar, la disminución de cargos directivos o el flujo de información compartida. Yo solo les transmito que, las nuestras, son cardiólogos, rehabilitadores, anestesistas, atención primaria, personal auxiliar. Hoy. Busquen la manera de conjugar ambas sensibilidades. Si no lo han hecho ya, elijan de entre esos dos grupos de prioridades cuál es el verdadero objetivo de la fusión y adelante. Hoy. Hoy.
José Angel Troitiño.
Hospital del Oriente de Asturias
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