Odisea 2026: Cangas-Oviedo y viceversa
"Es una maravilla viajar con Pancilla", este es un mantra que en mi familia solemos repetir cuando al volante conduce mi marido, hijo de taxista de una familia canguesa así apodada. El bueno del que no llegó a ser mi suegro porque falleció a finales de los años setenta, concretamente en 1977, presumía de plantarse en Oviedo en tan solo dos horitas "a sesenta por hora", este era un trayecto que cubría de lunes a viernes en un Seat 132 (el último de sus coches) acercando a la capital a los cangueses que precisaban acudir al hospital o a realizar cualesquiera funciones en la centralizada Administración. Pues bien, casi cincuenta años después, modificado ligeramente el trazado de la vía, rectificadas algunas curvas, horadados algunos túneles más e incorporándonos en el último tramo a la A63 (unos 25 kilómetros), hemos acortado la distancia que nos separa por carretera en algo más de diez kilómetros. Por otro lado, bien cierto es que se ha renovado el parque automovilístico, con vehículos que incorporan los últimos avances tecnológicos que otorgan mucha más potencia y mayores medidas de seguridad. Pero seguimos empleando una hora y media para llegar a la capital. ¿Cómo es posible? Basta recorrer una vez la AS15 para darse cuenta del problema: nos vemos obligados a pisar el freno, no podemos desarrollar la velocidad que la carretera y los coches nos permitirían. Sin ánimo de resultar tediosa, como lo es para nosotros el propio trayecto, se cuentan más de 25 limitaciones de velocidad de 50 por hora, la mayoría por atravesar pequeños pueblos, lo que es entendible; otras por curva peligrosa o por peligro de paso de fauna en tramos de más de ¡4 kilómetros!, estos son los que nos resultan más inadmisibles por estar la calzada protegida a ambos lados; añádanse las limitaciones de 60 por hora sea por cruces, incorporaciones o por curvas o kilométricos y somnolientos tramos de riesgo. ¿Exceso de precaución y proteccionismo? Lo cierto es que el Corredor del Narcea, así llamado por discurrir pegado al río y de espaldas a la montaña, resulta peligroso: estamos bien advertidos, desde Cangas hasta Soto de los Infantes se cuentan innúmeras señales de peligro, y en concreto 31 de estas nos avisan de peligro por desprendimiento. Y no es baladí, ocurren con bastante frecuencia. Reconozcamos que el problema tiene difícil solución, no basta con colocar malla de gallinero que, por gruesa que sea, no podrá contener a un airado Polifemo cuando a este se le antoje arrojarnos gruesos pedruscos que nos corten la vía o, en el peor de los casos, como ya sucedió en una ocasión, la vida. Entonces, ¿hasta cuándo los habitantes del Suroccidente vamos a seguir marginados, privados de una red viaria segura que nos acerque a las principales ciudades del Principado o nos permita conectar de modo eficiente y seguro con la Meseta? Nos sentimos totalmente frustrados y estafados. Urge un nuevo trazado y resulta que ya está previsto y diseñado, pero falta llevarlo a término: la autovía La Espina-Ponferrada es una necesidad y una reivindicación histórica. Hagámosla realidad antes de que el viaje de los cangueses a Oviedo se convierta en nuestra peor pesadilla.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

