Pravia, la capital olvidada: una oportunidad perdida en el siglo XXI
Hace unos días estuve en Pravia presentando mi última novela, "Adosinda, más que reina", unos apuntes biográficos sobre la reina consorte de Silo y a su vez nieta, hija, hermana, tía y prima de reyes. De un buen número de los trece reyes que formaron parte de la Monarquía Asturiana y protagonizaron doscientos años de la historia de España.
Quise escribir sobre Adosinda porque me parece una mujer excepcional —inteligente, fuerte, una verdadera estratega, pieza clave en la llegada al trono de Alfonso II el Casto— que hizo de Pravia el epicentro de la corte en el siglo VIII y, como muchas, ha pasado oculta.
El encuentro resultó fantástico. En el marco de la magnífica Biblioteca Pública de Pravia Antón de la Braña, Cristina Jerez supo crear un atrayente clima de participación, donde el público intervino en animado coloquio pues se ve que el tema suscita expectación e interés.
Sin embargo, dos hechos llamaron mi atención despertando recuerdos vividos en Santianes hace unos años: la ausencia de representantes municipales en un acto de tanto interés para Pravia, y que solo la librería del vecino concejo de Muros de Nalón hubiera querido encargarse de la venta de libros.
Entonces recordé que un par de años atrás, al encargarme de organizar una salida con la Asociación de Amigos del Reino Astur a Santianes de Pravia, unas cuarenta personas nos quedamos con las ganas, porque el guía previsto nos plantó sin previo aviso, y a pesar de llamar a varios teléfonos nadie supo dar explicación alguna. Lógicamente, cambiamos sobre la marcha el plan y terminamos en Salas, que tampoco está nada mal. Aún en Santianes nos sorprendió ver el Museo del Prerrománico cerrado y en unas condiciones lamentables. Museo que en su momento supuso una importante inversión y que hoy en día sigue sin abrir sus puertas a visitantes y turistas.
Remitiéndome a estos hechos, sin entrar en otros en una línea parecida, concluyo con pena que mil años de la historia de Pravia están enterrados por la desidia de sus instituciones, que no son capaces de atisbar la riqueza que hay detrás de unas importantes huellas del pasado.
Destacado: Antes que en Oviedo, el corazón del Reino de Asturias latía en Pravia: entre el 774 y el 783, Pravia fue el centro del mundo cristiano, residencia del rey Silo y la reina Adosinda
Quizás muchos no sepan que antes que en Oviedo, el corazón del Reino de Asturias latía en Pravia. Entre el 774 y el 783, Pravia fue el centro del mundo cristiano, residencia del rey Silo y la reina Adosinda. Tras ellos Mauregato siguió gobernando desde Pravia, sede de la corte hasta el 791 con la muerte de Bermudo I, último monarca en gobernar desde aquí antes de que Alfonso II el Casto trasladara la corte a Oviedo.
Sin embargo, hoy, ese legado languidece por la dejadez de su Administración local, que no aprovecha el valor de cada piedra de su pasado regio como motor económico y turístico. Pravia, teniendo la iglesia más antigua del Prerrománico —Santianes—, se queda atrás por falta de señalización, guías, promoción y mantenimiento. Apostar por el turismo cultural es una inversión, pues se trata del más rentable y desestacionalizado. Ignorar la capitalidad es renunciar a ingresos para el comercio y la hostelería local.
Además, una villa, un pueblo, cualquier territorio que no cuida su historia pierde su identidad, y todos tenemos el deber moral de conservar y difundir la importancia de esos hitos que custodian nuestro pasado, pero de manera especial quienes gobiernan.
Comprendo que una Administración local o regional tiene muchos frentes y no puede llegar a todos con la misma intensidad, pero no basta con tener una estatua del rey Silo en el Parque Sabino Moutas. Sería estupendo convertir Pravia en una “villa de reyes” activa, diseñando un plan integral que apueste por su patrimonio histórico y cultural, que haga sentirse a los pravianos orgullosos de su pasado.
Carmen González Casal es periodista, escritora y vicepresidenta de Amigos del Reino Astur.
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