Soldadito español, soldadito valiente
No sé bien por qué, me viene a la cabeza el título de este famoso pasodoble a cuenta del incidente ocurrido en el sur del Líbano con uno de nuestros soldados desplazados allí bajo el mandato de la ONU en una misión de interposición.
Este incidente, probablemente más irritante que relevante, como todo lo relacionado con esa zona, provoca "hiperventilación gubernamental", interesada, por supuesto, con el trasfondo del "No a la Guerra" en letras pintadas con sangre corrida sobre fondo negro, que parecen querer convertir en su nuevo eslogan electoral.
Pero lo cierto es que esta polémica estéril oculta una realidad, en mi opinión, más relevante: ¿qué demonios pinta la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) dado el estado actual de guerra abierta?
Hagamos un poco de historia: UNIFIL fue creada en 1978 por el Consejo de Seguridad de la ONU, siendo su misión original: (1) Confirmar la retirada israelí del sur del Líbano; (2) Restaurar la paz y la seguridad; (3) Ayudar al Gobierno libanés a controlar la zona.
Tras la guerra entre Israel y Hezbolá en 2006, el mandato se amplió con la Resolución 1701 transformándose en una operación de interposición (entre dos fuerzas enfrentadas) con funciones como: (1) Vigilar el alto el fuego entre Israel y Líbano; (2) Supervisar la llamada "Blue Line" (línea de separación); (3) Apoyar al Ejército libanés en el sur; (4) Facilitar ayuda humanitaria; (5) Evitar la presencia de grupos armados (como Hezbolá).
A la vista de todo esto, ¿alguien cree que se cumple ni siquiera uno de los objetivos para los que fue creada? Está claro que no. En la actualidad, su utilidad es nula y su presencia en medio de ese avispero para lo único que puede servir es para que un día, por error o no, por unos o por otros, sus fuerzas sean atacadas y debamos recibir los cadáveres de nuestros soldados, caídos, no defendiendo a nadie, ni cumpliendo su misión, sino por el triste hecho de estar en el lugar incorrecto en el peor momento posible.
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