No habrá paz para los malditos
Mientras el mundo es reducido a cenizas por su gloriosa clase dirigente, en Estados Unidos todos están delante de las pantallas, disfrutando de palomitas de maíz y koke, atentos a la actuación de su líder.
"¿De verdad parezco un tipo con un plan? ¿Sabes lo que soy? Soy un perro persiguiendo coches. ¡No sabría qué hacer con uno si lo atrapara! Ya sabes, yo simplemente... hago cosas".
Usted ve esto y piensa: "¡Jo, ya está Donald con sus delirios!", pero no, no es él, en realidad esto lo dice el Joker en la película "Batman: El Caballero Oscuro", de 2008.
El presidente Trump ya se había vuelto loco, horrorosamente loco, cuando dijo: "Es un gran honor para mí, como 47º presidente de Estados Unidos, matar a iraníes".
Y se volvió más loco aún por el estrecho de Ormuz: "El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual!". "¡Abrid el maldito estrecho, malditos locos, o viviréis en el infierno! Ya verán. ¡Alabado sea Alá!".
Es una obviedad que Trump y Netanyahu, personajes bárbaros lunáticos, son tripatológicos narcisistas malignos; ambos poseen la capacidad de ordenar la aniquilación nuclear y, en consecuencia, no sienten ningún límite; y lo más peligroso, ambos están convencidos de que son mesías que realizan la obra de Dios. Cada patología exacerba a las demás, de modo que juntas ponen al mundo en un peligro sin precedentes.
Puede que algún sesudo opositor proponga colocarles a ambos la camisa de fuerza, atarles, encadenarles, suspenderles por los tobillos de un gancho de carnicero y arrojarles al golfo Pérsico para que intenten escapar, como Houdini. ¡Vaya bluf de presidentes!
He de confesar que Trump siempre me recuerda a ese caballero de un sketch de Monty Python que, durante un duelo de espadas, pierde un brazo, luego una pierna, y así sucesivamente, sin infligirle ni un rasguño a su oponente, pero él todavía insiste en que ganó la pelea.
La culpa es de los iraníes. ¿Por qué tienen ellos el atrevimiento de defender su soberanía? ¿No deberían claudicar, someterse y contribuir a su propio exterminio?
A medida que los ciudadanos, en general, y un número creciente de soldados estadounidenses se oponen a esta guerra, y en vista de que no se vislumbra una "rendición" honrosa por ninguna de las partes, aumenta exponencialmente la probabilidad de un ataque de falsa bandera en Estados Unidos que genere indignación entre la población contra Irán.
Una pregunta herética caso de que pare la guerra: Es decir, ¿qué pasaría si el Sr. Trump se desplomara repentinamente y falleciera, tal vez en su campo de golf, en la ducha o en la cama? No por un balazo en la oreja, una dosis de veneno administrada por una mosca, la toxina de una rana dardo o polonio 210, no: una causa relacionada con la edad, común entre los octogenarios en todo el mundo occidental: derrames cerebrales y coronarios. Todos los días, en todas partes. Y entonces, ¿qué?
Pues que Netanyahu se quedaría sin su guerra, así que de ninguna manera va a "permitir" la paz... ni que Trump se muera. Israel, desde el minuto uno, ya estuvo poniendo en peligro el acuerdo porque seguramente piense en luchar contra Irán hasta... el último estadounidense.
Saludos cordiales.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

