La Nueva España » Cartas de los lectores » Las enseñanzas de un pueblo

Las enseñanzas de un pueblo

21 de Abril del 2026 - Fernando Vijande Fernández (Castropol)

En nuestra casa, mi padre tenía un silbato que utilizaba para llamarnos al mediodía para ir a comer. Cuando yo escuchaba el silbato, me ponía a salivar igual que el perro de Pavlov y, al sentarme en la mesa de fórmica, se me hacía la boca agua.

A mi perro "Moncho" le pasaba lo mismo, pues si estaba ladrándoles a las "zaconelas", dejaba su función y acudía presto a la llamada con la lengua afuera de la boca.

A mí me gustaba el "pito" asado con unto, porque tenía una costra dorada muy crujiente y sabrosa que era una delicia. Pero "pitos" había pocos, y se reservaban para el día de la fiesta del pueblo o para la comida de la mayega del trigo. Además, cuando la "niada" salía del "poleiro", tenías que esperar unos cuatro meses para saber si eran "pitas" o "pitos".

También disfrutaba mucho leyendo un tebeo de Carpanta que había traído alquilado mi madre de casa Toni, en Vegadeo. El protagonista, Carpanta, siempre andaba buscando la manera de comerse un pollo.

Eran los años sesenta en España, la época en la que los pantanos de Franco estaban medio vacíos y la sequía los dejaba en los huesos.

En uno de aquellos tebeos, a Carpanta se le ocurrió la idea de que, si reunía a sus amigos -que habia muchos como él en España- y les pasaban un pollo por la nariz, se les haría la boca agua y, de esa forma tan sencilla, se podrían llenar los pantanos y paliar la sequía.

El día en que quedó enterrado el "Muchacho" -el gato de casa- dentro de la "payeira" de hierba seca comprendí, sin saberlo, el principio de Schrodinger y la paradoja del gato. Más o menos viene a decir que el gato puede estar vivo o muerto al mismo tiempo hasta que se deshaga la "payeira". Y eso fue exactamente lo que nosotros hicimos. Cuando llegamos al fondo, el gato salió corriendo y maullando, dándonos las gracias.

Si no hubiéramos deshecho la "payeira", el gato podría haber estado vivo o muerto. Es decir, que también una persona puede estar viva o muerta mientras nadie mire para ella.

Hoy en día, en nuestro mundo se aplica mucho ese principio de Schrodinger. ¡Como no miramos, no existen!

Otro día fuimos a la orilla del mar con la intención de comprobar el principio de Arquímedes, que era un señor que se bañaba muchas veces en una tina de cinc, para ver cuánta agua se desbordaba por los bordes y caía en el suelo de madera, dejándolo todo hecho un asco, hasta el punto de que los vecinos de abajo se quejaban de las humedades que les aparecían en el techo. Pero cuando nos metimos nosotros en el agua, al mediodía, no tuvimos en cuenta la subida de la marea y casi nos ahogamos. Aquel día el experimento no funcionó, pero salimos limpios y relucientes y entendimos la influencia que tiene el alineamiento del sol y la luna en el coeficiente y el movimiento de las mareas.

Cuando decidimos comprobar la ley de la Gravedad, nos situamos debajo de un manzano cargado de fruta para verificar si, al caer, la manzana tardaba lo mismo que una piedra que colgamos en una rama. Tardar, tardaron lo mismo: pero el "penedo" nos hizo un chichón en la cabeza y así también aprendimos la tercera ley de Newton, que dice que para cada fuerza de acción, existe una fuerza de reacción de igual magnitud y dirección, pero en sentido contrario.

Después vino Einstein, que lo complicó todo con el horizonte de sucesos y con el experimento del observador dentro de un tren. Pero el FEVE que pasaba por mi pueblo iba muy despacio y la velocidad de la luz no llegamos nunca a apreciarla.

Ahora los chicos y chicas van a las universidades de élite y se olvidan de la universidad de la vida y de los pueblos; ¡que bien nos iría a todos si volviéramos a las raíces de una tierra que nos da de todo!

Voy a buscar a Trump, a ver si me ayuda a plantar tomates y deja de hacer guerras estúpidas.

Cartas

Número de cartas: 49743

Número de cartas en Abril: 112

Tribunas

Número de tribunas: 2196

Número de tribunas en Abril: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador