El PP de Feijóo y Ayuso ya no es un Partido fiable. ¿Les va a votar la derecha moderada?
En España han desaparecido los partidos de derecha tradicional, la Democracia Cristiana o, incluso los neoliberales iniciales. Ellos tenían objetivos políticos honestos, programas de gobierno, aceptaban el sistema y el juego político legal, respetando, a pesar de sus diferencias a los partidos contrarios a su ideología.
Pero una ambición de gobierno desmesurada, quizás solo incomparable a la propia incapacidad y evidente falta de preparación de Feijóo y Ayuso o, precisamente, debido a ella, ha hecho que el PP admita, apoye e incluya en sus pactos de gobierno y argumentación ideológica las ideologías racistas, humanamente incomprensibles, muchas veces ilegales o anticonstitucionales, con matices fascistas y, casi siempre ridículas, que divulgan a diestro y siniestro sin ninguna base y con los típicos argumentos trumpianos de Abascal.
La regularización de extranjeros que se ha aprobado recientemente, apoyada por la mayor parte de la ciudadanía, incluidos patronal y sindicatos, por la Iglesia y, hasta hace cuatro días, por el propio Partido Popular es el ejemplo más evidente del ridículo e, incluso, la indignidad que corona a los actuales dirigentes del PP. Baste oír las palabras de Feijóo cuando utiliza los mismos argumentos y datos falsos y pobremente elaborados de Abascal. Las palabras de Feijóo se van acomodando en el tiempo a medida que se demuestra su falsedad evidente. Como ejemplo sencillo en este tema de la emigración, primero Feijóo afirma que van a tener derecho a votar los emigrantes (falso), luego que no se exigen certificados de penales (falso) y, ahora el tema de la necesidad de expedientes policiales (absurdo, ilegal e inaplicable).
Pero la coronación del ridículo y la indignidad más absoluta se ha demostrado con el reciente pacto con Extremadura creando, una vicepresidencia que incluye la nefasta, antisistema y anticonstitucional palabra "desregulación". Desregular no significa solo, tal como estamos viendo en las numerosas partes del acuerdo, oponerse al actual proceso de regularización de emigrantes, sino que pretenden eliminar leyes, colocándose directamente en la ilegalidad y el antisistema. No solo ya ponen directamente trabas prácticas al proceso, eliminado oficinas de tramitación de los documentos necesarios, como ya ha hecho Ayuso en Madrid, sino que declaran ilegal en su comunidad lo legal en toda España. Los métodos de la Generalitat de Puigdemont empiezan a quedarse cortos con los antisistemas que dirigen actualmente el Partido Popular y Vox. Feijóo, Ayuso y Abascal empiezan a superar a cualquier práctica ilegal y anticonstitucional que practicaron los independentistas liderados por Puigdemont. Han asumido totalmente los métodos de Trump o de Milei: "La ley y el orden me importa un bledo, la ley soy yo". No existen argumentos económicos, políticos, sociales o legales, solo hay un objetivo: eliminar el "perro Sánchez" del poder que para eso "nos gusta la fruta" (habrase visto semejante insensatez).
Esta falta de argumentos radica, sobre todo, en que el PP-Vox no puede alegar ni razones políticas ni sociales, ni legales, solo una tímida referencia a la corrupción (porque saben que ellos la tienen mayor históricamente y actualmente, baste ver la comunidad de Madrid), la eterna alusión a bajada de impuestos, sobre todo del IVA, bajada que siempre favorece a los más ricos, el eliminar el impuesto de sucesiones, que favorece sobre todo a los más ricos, y bajar el IRPF en todos sus tramos, que también favorece a los más ricos. Como no hay argumentos ni políticos, ni económicos ni sociales y solo se trata de sensaciones viscerales injustificadas "anti-Sánchez y su gobierno", hay que buscar un chivo expiatorio y, ese, de forma inhumana, inmoral y, para los católicos y cristianos, también anticristiana, es la inmigración. La maldad trumpiana es su única doctrina. Todo lo que persiguen y defienden el tándem PP-Vox es maligno, antisocial e inhumano: no a la inmigración, no a las subidas del salario mínimo, sí a la rebaja de derechos sociales, no a la educación y sanidad pública y universal. Y, además, no existe violencia de género, ni feminismo, ni LGTBI, ni cualquier cosa que intente la igualdad entre las personas. Eso sí, Israel y el genocidio que ha realizado sobre Gaza son intocables. Se apoya a la guerra de Netanyahu y de Trump que está provocando un nuevo genocidio en el Líbano o en Cisjordania y una crisis económica mundial sin precedentes. Las locuras de Trump ni criticarlas. Incluso la desenfrenada y presuntamente corrupta por vía sentimental Ayuso se permite el lujo, no solo de condenar, sino de alabar a Netayahu. Y la venezolana Corina, con su locura de haber ofrecido el Nobel de la Paz a Trump, es declarada por Feijóo y el actual PP desbocado la ganadora de las elecciones venezolanas a las que nunca se presentó.
¿Qué locura inmoral, antisistema, populista y rídícula es la que, a imitación de Trump, está dominando al PP-Vox? Y no puedo sino preguntar, aunque el voto sea secreto: ¿tienen el valor de levantar la mano los que vayan a votar al PP, Vox y a sus congéneres de ultraderecha? O la prefieren ocultar avergonzados en su bolsillo.
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