El peso invisible de los cuidados
Cuando llega la enfermedad, la dependencia o la pérdida, hay un patrón que se repite con demasiada frecuencia: son las mujeres quienes sostienen el peso de lo cotidiano, de los cuidados.
No suele aparecer en titulares ni en las estadísticas visibles, pero se encuentra en lo cotidiano: hijas que reorganizan su vida, madres que asumen las gestiones, hermanas que coordinan, acompañan y contienen emocionalmente a toda la familia. Mientras tanto, ese esfuerzo rara vez se reconoce como trabajo ni como la carga que es.
Se habla mucho de igualdad, pero en momentos críticos, cuando la vida se desordena, las dinámicas tradicionales siguen intactas. La responsabilidad de cuidar continúa recayendo mayoritariamente en ellas, muchas veces a costa de su tiempo, su salud y su estabilidad laboral.
Quizá la verdadera igualdad no se mida solo en discursos o cifras generales, sino en quién sostiene lo invisible cuando todo se rompe.
Reconocerlo sería un primer paso. Repartirlo, el siguiente.
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