Deshojando la margarita
España está deshojando la margarita y, autonomía a autonomía, pétalo a pétalo, todos caen en el cesto del PP. Y si por alguna extraña circunstancia en la que Sánchez aun confía la rueda de la fortuna no cambia su giro, el color del mapa político español puede ser como el de un cielo sin una nube. Quizás por la tierra de don Quijote el socialismo marque un gol, obra del presidente autonómico, nada afín al desgobierno monclovita.
Regresa el bipartidismo, al que solo Vox parece inquietar. En política nada hay escrito, los cambios pueden ser radicales y rápidos. Recuerdo, hace unos diez años, estando con un pequeño grupo, estos daban por muertos a PSOE y PP... Ciudadanos; y en la Cámara Baja tendrían representación infinidad de partidos, todo muy bueno para España. Los resultados electorales eso parecían indicar. Yo no lo creía deseable ni asegurado.
Un PSOE socialdemócrata centrado es necesario, al igual que un centroderecha llámese PP o de cualquier otra forma. En el centro se podía situar un pequeño y liberal Ciudadanos, moderador, apoyo y bisagra de ambos. Eso era mi ideal antes y ahora.
Podemos y Ciudadanos son historia, al igual que Sumar, que más parece que esté restando. Su animosa presidenta, Yolanda Díaz, vicepresidenta de Pedro Sánchez, viajó estos días a California, con cargo al presupuesto español, no se sabe si en plan turístico, a curiosear en el festival de los premios "Oscar" o, simplemente, para no estar presente en la anunciada debacle de la extrema izquierda nacional.
Vox, al que la izquierda ve como partido sumamente peligroso, aunque algunos de sus planteamientos no me parecen apropiados y Abascal tenga modales y presencia un tanto dictatoriales, no me parece que para España sea un tan claro peligro como la farándula que apoya a Sánchez.
Tanto Iglesias como Abascal fueron eliminando a sus compañeros fundadores del partido, lo que dice poco de su talante democrático.
Culpan al PP de la presencia de Vox. A mí me parece la reacción del electorado al poco recomendable y amplio grupo de partidos que sostienen a duras penas a Sánchez, cosa inédita en una democracia. También de gobernar con ellos en algunas autonomías, mientras él gobierna en España con filoetarras separatistas y comunistas, por lo cual en Europa estamos perdiendo crédito.
Vox está creciendo, y sus dirigentes se sentían aún más crecidos, pero quizás hayan alcanzado techo. Pero me temo que en España al igual un extremo que el opuesto tiene una base fija y, aunque con altos y bajos, tendremos que convivir con ellos. Lo verdaderamente necesario es que PP y PSOE se mantenga centrados, puedan dialogar y llegar a acuerdos en cuestiones de Estado aun sin llegar a gobiernos de coalición.
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