Feliz día nuevo
Hay un clásico y doloroso dicho que dice muy bien que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. La felicidad, si algo bueno tiene, es que no se pierde, se tiene y se deja de tener. Damos por sentado por pura costumbre ser felices, y no sabemos cuánto de importante es ser feliz: esto parece una opinión, pero más bien es una verdad. Reflexionar sobre la felicidad es complicado, pero desde hace seis años, en plena era covid-19, y tras el fallecimiento de un amigo, digo cada día Feliz día nuevo a las 00:00, como homenaje a la vida y al presente, a mis chats de WhatsApp más fieles (amigos, familia...)
Lo cuento debido a que funciona: felicitarte a ti mismo, al día que recién comenzó, a las 24 horas que tienes por delante con muchas ganas de hacer cosas, no es trivial, pero sí necesario. Vivimos en un mundo que despierta con información dividida, con mentes poco críticas, y el paso del tiempo se vuelve una batalla entre lo bueno y lo malo. Así que, ¿qué tal si damos felicidad al paso del tiempo, y nos alegramos de poder comunicarnos con el otro? De poder hablar de, yo que sé, un problema matemático con el otro, si es que te gustan (espero) las matemáticas, o de lo que sea. No es ser un feliciano, como se suele decir, es vivir, y con actitud, porque para algo estamos. Ser feliz es un derecho diario, y este mensaje, Feliz día nuevo, sirve para eso: para celebrar cada día, a media noche, a la mañana como un Buenos días, pero real, para que cada persona reflexione y empiece el día, como se dice con el año (feliz año nuevo), pero con más frecuencia, que busque la felicidad. Que sea crítico, y que el paso del tiempo cumpla su misión: mantener la felicidad, la conversación y ver el presente como algo que, está aquí, y que cada 24 horas tenemos que recordar que la felicidad no se pierde, se olvida. Hagamos el esfuerzo. Desde Barañáin, donde vivo desde hace un año, a cualquier lector de esta carta, tengan un feliz día.
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