La última decisión
Cada vez que aparece un caso nuevo de eutanasia en los medios de comunicación, vuelvo a sentir una incomodidad muy difícil de explicar. Una incomodidad profundamente humana. Por una parte, es imposible no comprender el sufrimiento de una persona que desea acabar con su vida. Nadie, en su sano juicio, llega a una decisión como esta sin un motivo. Detrás siempre hay un dolor, físico o emocional, que no somos capaces de imaginar.
Pero, por otro lado, me cuesta aceptar que la respuesta a ese sufrimiento se convierta en una decisión irreversible. Me cuesta verla como una simple forma de alivio, porque, una vez iniciado el proceso, no hay vuelta atrás. El caso de Noelia y el debate judicial sobre la intervención de los padres ante este tipo de casos vuelve a abrir la herida.
El punto más incómodo de todo esto es que no hay una respuesta fácil. Por eso, no deberíamos olvidar que detrás de cada norma y de cada ley hay un ser humano. En el dolor más profundo, la dignidad nunca ha de perderse de vista.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

