La soledad del yo
Qué solo me siento cuando mi ego se hace notar. Miles de millones de individuos compartiendo esta dudosa realidad, para terminar arrinconado ante la individualidad de uno mismo. Nos necesitamos, pero, a la vez, nos evitamos. Nos amamos, pero, a la vez, nos odiamos. Nos unimos, pero, a la vez, nos separamos. Nos ensalzamos, pero, a la vez, nos destruimos. Qué bien sabe disfrazarse la soledad, que, bajo una engañosa apariencia, nos ata a la gregaria colectividad del pánico. Tan falsa e irreal como la montaña de las ilusiones perdidas, que tratamos de escalar (sin éxito) desde la soledad del yo. Armonía y caos: los dos protagonistas inseparables de la mente humana.
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