Una lección de vida a través del kárate
Señor Director:
Me gustaría compartir con los lectores una experiencia que viví recientemente y que considero merece ser contada por los valores humanos que transmite.
Como madre, tuve la oportunidad de acompañar por primera vez a mi hijo a un entrenamiento benéfico organizado bajo el lema "Dale un golpe al ELA". Lo que en un principio parecía una jornada deportiva más, terminó convirtiéndose en una auténtica lección de vida tanto para los niños como para las familias que tuvimos la suerte de participar.
Durante el entrenamiento, algunos de los nombres más destacados del kárate español tuvieron la generosidad de compartir tatami con los más pequeños. Deportistas de la talla de Damián Quintero, Raúl Martín, Paola Lozano, Iván Leal y Óscar Vázquez no solo compartieron sus conocimientos técnicos y su experiencia deportiva, sino también su tiempo, su cercanía y su calidad humana. Con cada explicación, cada consejo y cada gesto de atención hacia los niños demostraron que los verdaderos campeones no solo destacan por sus logros deportivos, sino también por los valores que transmiten. Aquella jornada fue mucho más que un entrenamiento de kárate: fue una oportunidad para enseñar a los más jóvenes la importancia de la solidaridad, la empatía, el respeto y el compromiso con quienes afrontan situaciones difíciles, dejando una huella que, sin duda, permanecerá mucho más allá del tatami.
Pero si hubo algo que realmente nos marcó fue conocer la historia de Chus. Un hombre al que siempre le apasionó el deporte, aficionado incondicional al Sporting y una persona activa que disfrutaba de todo lo que el deporte le aportaba. Escuchar su historia permitió que tanto los niños como los adultos comprendieran de una forma mucho más cercana la realidad de quienes conviven con la ELA y las dificultades que esta enfermedad impone cada día.
Igualmente emocionante fue ver el inmenso cariño y la dedicación con la que su hermana se vuelca en acompañarlo y estar a su lado en cada momento. Su entrega, su fortaleza y su amor incondicional representan esos valores que a menudo pasan desapercibidos, pero que sostienen a quienes luchan contra una enfermedad tan dura. Fue un ejemplo de familia, de compromiso y de humanidad que dejó una profunda huella en todos los presentes.
Quisiera expresar mi más sincero reconocimiento a Lino, maestro de kárate y organizador del evento, y a su mujer, por haber tenido la iniciativa de impulsar una actividad tan necesaria y tan enriquecedora. Gracias a su esfuerzo y dedicación, consiguieron reunir a deportistas, familias y colaboradores en torno a una causa que nos recuerda la importancia de no olvidar a quienes luchan cada día contra la ELA.
En una sociedad en la que muchas veces se da más importancia a los resultados que a los valores, jornadas como esta nos recuerdan la verdadera esencia del deporte. Los niños aprendieron que ser fuerte no consiste únicamente en ganar competiciones, sino también en tender la mano a quien lo necesita. Los padres, por nuestra parte, pudimos comprobar una vez más que el deporte puede ser una extraordinaria escuela de vida.
Me fui de allí con una profunda sensación de gratitud y admiración. Gratitud hacia todas las personas que hicieron posible este encuentro y admiración por comprobar cómo el kárate puede convertirse en una herramienta para educar en valores y para contribuir a causas tan importantes.
Ojalá iniciativas como "Dale un golpe al ELA" sigan creciendo y sirvan de ejemplo. Porque cuando el deporte se pone al servicio de la solidaridad, todos ganamos. Y porque historias como la de Chus nos recuerdan que la verdadera grandeza no está solo en quienes luchan cada día contra la enfermedad, sino también en quienes los acompañan sin soltarlos de la mano.
Atentamente.
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