Policía y Guardia Civil: sin autoridad no serían lo que son
Las fuerzas de seguridad están para algo claro: mantener el orden, combatir la delincuencia y proteger a los ciudadanos entre otros cometidos. No son un cuerpo cualquiera, sino una de las instituciones más importantes y valoradas de un Estado.
Y sí, como en cualquier ámbito, si un agente se excede, debe responder y ser sancionado. Eso no está en discusión.
Pero lo que no es serio es que se critique sistemáticamente su actuación incluso cuando intervienen para reducir a personas violentas. No se puede exigir eficacia y, al mismo tiempo, pretender que actúen sin firmeza en situaciones de riesgo real.
En un Estado de derecho hay algo básico: las fuerzas del orden deben ser respetadas cuando actúan dentro de la ley. Y si alguien considera que ha habido un abuso, lo correcto es denunciarlo por los canales establecidos, no sustituir la ley por opiniones o juicios precipitados.
Respeto a la autoridad y control de su actuación, no son incompatibles; al contrario, son la base del sistema.
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