Impotencia
Asomarse a los centros de salud, o a los hospitales, si se consigue, resulta hoy una
experiencia dolorosa por el desamparo y la impotencia que producen. Lo confirman
también las movilizaciones o las continuas alusiones en prensa y TV, sin que se observe
algún elemento corrector del problema, más allá de parches sin efecto. El dinero público
destinado a la salud palidece frente a las cifras mareantes que también públicamente
se ofrecen para proyectos de defensa, préstamos o inversiones en la industria militar, sin
que ello suponga problema alguno de "encaje jurídico", ni tampoco necesidad de
recabar apoyos para tramitación parlamentaria o extraparlamentaria. Se aprueban y ya.
No sucede lo mismo, digo, con otros destinos de fondos para servicios públicos,
entre ellos el de la salud, que se enfrenta a toda suerte de resistencias por parte del
sector privado -¡cómo no!- y a la poca determinación de los responsables públicos, que
asumen, indolentes, su liquidación. Colaboración público-privada, lo llaman y
defienden.
En referencia a esta región, sorprende ver el rostro relajado del gerente del HUCA
anunciando en TV el aumento en la demora para que los pacientes sean atendidos, en
consulta o en quirófano, como consecuencia de las huelgas de los profesionales
médicos. Diríase que se traslada una suerte de consigna estoica que suple la falta de
voluntad y de decisión de los responsables políticos para solucionar el problema,
engordando así con ello de manera explícita el negocio privado.
Habrá que recordar e imitar a Dylan y preguntarse: ¿cuánto tiempo tendrán que
esperar los enfermos hasta ser atendidos como deben? ¿Y cuánto tendrán que agravarse
sus dolencias antes de que consigan acceder a una consulta o un quirófano? Y ¿cuántas
movilizaciones, denuncias y cartas tendrán que ocupar espacios como este para que se
preste atención y se corrija la situación? ¿Y cuánto tiempo más fingirán los responsables
que no ven lo que ocurre? La respuesta, como en la canción, parece que vuela en el
viento.
Pero, no lo olviden, la salud, la alimentación, el techo, la educación, son bienes, ¡se
tienen que garantizar! ¡Va por ustedes, señoras y señores del Gobierno progresista!
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

