Huelga médica. ¡Obra inacabada! Escena III. Acto I
En diferentes cartas a este medio LA NUEVA ESPAÑA, he ido señalando diversas escenas con cada una de las irresponsables huelgas que están perjudicando a usuarios y familias a quienes utilizan como método para un fin. Mi vida laboral como profesional durante 40 años en la actividad asistencial, como responsable máximo en la federación de salud o en el Sespa, no puedo expresar más que indignación por el atrevimiento, la ausencia de ética, indignidad profesional y nula empatía de estos actores, en ambos lados de una mesa, demostrando que no les importan los usuarios, pacientes, familias, costes directos e indirectos, la justicia social, con costes laborales y personales.
En una mesa de negociación hay dos partes. Una de ellas puede decir todo aquello que desee demandar, exigir, amenazar, levantarse de la mesa. En la otra está la Administración comedida, buscar el acuerdo sin expresar lo que realmente le gustaría decir.
Sigo manteniendo premisas que ya comenté: la actual Mª de Sanidad es la peor gestora desde la inauguración de los ministerios. Los negociadores médicos carecen de método certero, capacitación, imaginación y voluntad. El sindicato debería exigir a sus liberados/as delegados/as fórmulas, incluso encierros, sin castigar a pacientes que llevan meses e incluso años esperando disponer de una cita médica. Todas las categorías del sistema público han de tener idénticos derechos y deberes y disponer de las especificaciones por titulación y responsabilidad. Las asociaciones, plataformas y organizaciones de usuarios y pacientes debemos decir basta a tanta irresponsabilidad.
Estos días leo, escucho y me aterro con una frase del máximo responsable del SIMPA: "¡Si el rumbo no cambia, el sistema nacional se verá abocado a un paro total indefinido y el hundimiento del sistema nacional de salud que es una demolición programada!". La irresponsabilidad en persona que dice desear mejorar las condiciones en el sistema, con esta frase, debería ser suficiente para identificarle como agresor hacia los pacientes, familias y el propio servicio de salud y apartarle como negociador y responsable de una organización.
El sindicato de los 300, SIMES, sigue con error en los datos y ausente en verdad asistencial. Por todo ello voy a ser menos técnico que en anteriores cartas en LA NUEVA ESPAÑA y más pegado a pacientes que soportamos lista de espera.
Elijamos atención primaria como ejemplo. La expectativa es ir hacia el bloqueo de 38 pacientes y un límite de 35. Si en mi centro de salud tardo siete días para una cita telefónica y diez para presencial, entiendo que bloquear supondrá aumentar la tardanza para una cita. La pregunta es obvia: ¿adónde vamos? ¡Sencillamente, a saturar los servicios de urgencias hospitalaria! ¡El NOAH -más propio de canción de Massiel- no será útil! Por qué no exponen que atención primaria está sometida a gestión deficiente, desmotivación absoluta, bajas alarmantes y muchos servicios de urgencias hospitalarias están con médicos cuya nota les hace ir a primaria y no hospitalaria. SIMES desea aplicar libranza en viernes, festivos intermedios, prefestivos. Si hay falta de profesionales, no sé cómo se rota las guardias con menor número de efectivos. Agradecemos a este sindicato que no incluyan también la semana blanca, Carnaval o las fiestas de la sidra.
Claro que hay que mejorar las condiciones laborales, pero todas, y no solo aspectos económicos y reducción de jornada, que en poco beneficia la asistencia y a los pacientes. Un ejemplo muy de calle: las peonadas. Un arma de la que los médicos disponen y que, según los datos, solo sirve como concepto económico sin que las listas de espera disminuyan. Entre los silenciosos espacios negociables, pregunto algo que puede ser un "bulo", por lo que pido disculpas. En pasquines hospitalarios hay uno que reza: "Para trabajar necesito descansar", y me surge la duda, pues hace años se pasaba consulta, se hacían guardias de 17 horas y se volvía a la mañana siguiente a pasar consulta sin descanso. Creo que con la negociación se eliminó, hace años, y tras la guardia no se pasa consulta. Otro detalle, que igual es también un error personal mío: desconozco si los adjuntos duermen y desde los R1 a R3 atienden, quienes, a su vez, también se dividen las guardias por horas. ¿Es real o ficticio? ¿Hay facultativos/as que tienen guardia localizada pudiendo estar en sus casas...?
Tiempo tendremos en analizar los diferentes pasquines que adornan los hospitales y pondremos el contrapunto a todos sus contenidos, pero no quisiera cerrar ante los agradecimientos sindicales al Gobierno de Asturias y realmente, salvo que sea ironía, los sindicatos convocantes de huelgas y el propio Gobierno deberían sentirse avergonzados por no encontrar una solución y seguir penalizando a pacientes y usuarios.
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