Congreso Internacional en Luarca
De la Declaración de Luarca, al Congreso de Luarca por el Derecho Humano a la Paz.
El objetivo, en este Congreso Internacional en Valdés en septiembre, es convertir la "Declaración" en una "Convención".
Y ayer lo explicaba en el Manglar de Oviedo uno de sus principales impulsores, Carlos Villán Durán.
La charla, propiciada por la asociación cultural La Ciudadana, versaba sobre ello: el Derecho Humano a la Paz, y previamente, la sección ovetense de Asturies pola Paz, había convocado ante el Teatro Campomaor una protesta contra la guerra.
La guerra fue definida como un negocio por Carlos Villán, que alertaba del impresionante gasto militar mundial de 2,9 BILLONES de dólares (según los datos del SIPRI de 2025), y en aumento mayor para este año.
También de cómo el mercado de las armas produce destrucción y beneficia a las empresas que las fabrican. Y de que los traficantes usan todos los métodos, legales e ilegales, para favorecer el tráfico de armamento, de lo que se derivan las más de 130 guerras de la actualidad (el rey emérito fue citado también como intermediario en la compraventa de armas).
Frente a la guerra, la Paz. Definida no solo en la ausencia de guerra, sino de las otras violencias, estructurales, y culturales: El Derecho Humano a la Paz establecería las obligaciones básicas de los Estados para prevenir y proteger la paz como bien superior y bien global de la humanidad. Y el derecho al desarme.
Asimismo, incluiría un mecanismo independiente de control para vigilar su aplicación efectiva.
Entre la Declaración de Luarca y el día de hoy han transcurrido 20 años, y el belicismo se ha incrementado. Pero también ha habido otros cambios, como que la ICAN recibiera en 2017 el premio Nobel de la Paz, y que posteriormente las armas atómicas fueran declaradas ilegales.
Sin embargo los 9 países poseedores de armas nucleares no han firmado el Tratado que las prohíbe, e incluso el uso de tales armas de destrucción masiva ha sido esbozado de nuevo como amenaza en la actual guerra de EE UU contra Irán.
El destino de ingentes cantidades de recursos a las armas, hace aumentar la vulnerabilidad de una parte significativa de la población mundial.
A ello se une el impacto de las políticas restrictivas de fronteras sobre las personas que huyen de la guerra y la pobreza, a quienes se les dificulta reconstruir su proyecto vital con dignidad. (Hoy ha entrado en vigor el nuevo Pacto europeo de migración y asilo que socava aún más el derecho de asilo y los derechos humanos en la UE).
La paz significaría, por el contrario, la construcción de sociedades inclusivas, sostenidas sobre inversiones sólidas en ámbitos como la educación, la sanidad, los cuidados, la cooperación internacional, y en el respeto y protección del medio ambiente.
El Congreso de Luarca se clausurará el 21 de septiembre, coincidiendo con el Día Internacional de la Paz, una jornada que (si en el año pasado tuvo una Manifestación masiva por la Paz en Xixón) este año tendrá en Asturias una carga simbólica especial.
No se trata únicamente de conmemorar una Declaración, sino de reactivar su ambición original: construir una arquitectura jurídica internacional que sitúe la vida, la dignidad y la protección de las personas por encima de la lógica de la guerra.
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