Querida Universidad de Oviedo, me has decepcionado
Aún recuerdo ese día cuando vi esa alianza política para, supuestamente, blindar la Universidad pública: matrícula gratuita para estudiantes de nuevo ingreso en la Universidad de Oviedo. Me resultó inevitable verlo así desde que estudio un máster orientado a la estrategia política y publicitaria, entre otras más. Eso era una complicidad entre el Gobierno autonómico y la Universidad de Oviedo. Como si haberles aumentado el presupuesto anual para, principalmente, pagar a docentes no hubiera sido suficiente.
Me puse a investigar y vi que esa gratuidad no discriminaba en función de la renta, sino más bien en función de, principalmente, créditos reconocidos; y, además, excluía a los estudiantes de máster, quienes somos los que más dependemos de ofertas privadas y/o a distancia, ya que la pública no tiene suficientes.
Seguí con mi investigación y me acordé de las ayudas que concedía el Vicerrectorado de Estudiantes para aquellos que no recibían la beca MEC y de las de urgente necesidad. Su presupuesto destinado era igual o menor que el de los años anteriores, y me sentí frustrada. Quiero resaltar que la concedida por ese Vicerrectorado tiene criterios más flexibles que la beca MEC y se centra bastante en la renta familiar, además de dar la posibilidad de no pagar la matrícula si se notifica a la misma Universidad que se va a solicitar tras no recibir la MEC. Luego está la de urgente necesidad, aquella contemplada para situaciones excepcionales muy personales cuyo fin es, en teoría, aligerar la carga mental del estudiante que la solicita.
Pues bien, con lo que me encuentro ahora es con que la Universidad de Oviedo, lejos de "ponerse las pilas" haciendo un filtro de inspección de profesorado o promoviendo más las ayudas existentes con un aumento presupuestario, decidió que la mejor estrategia era tratar de mantener su monopolio educativo con una medida lamentable, a costa del resto y, cómo no, con la complicidad de la Federación Socialista Asturiana, que nos gobierna aquí y, por ende, dejando de ser una institución independiente.
¿Cómo puedes criticar así a la Universidad de Oviedo, donde has estado tanto tiempo estudiando? En primer lugar, no tengo la obligación de adular a nada ni a nadie porque sí. En segundo lugar, sí, he conocido allí a gente maravillosa con la que sigo hablando, y esto lo hago con todo el dolor al ver en lo que se ha convertido y con mi derecho a la libertad de expresión; el pertenecer o haber pertenecido a una institución educativa no me quitará jamás el derecho a hablar de ella para bien o para mal. Y, en tercer lugar, ya dejo caer como anécdota personal, yo fui una alumna que solicitó un par de veces esa beca del Vicerrectorado y vi cómo muchos estudiantes la desconocían.
Como alumna egresada, sí, me ha dolido mucho ver que, a pocos meses, a un año de las próximas elecciones de 2027, la Universidad de Oviedo, aquella donde pasé muchas horas de mi vida, se haya convertido en una institución cómplice para mantener "lo público", pero a costa de los demás y sin ninguna garantía de mejora en lo concerniente a su calidad. Qué decepción.
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