La labor de un alcalde
Con motivo del fallecimiento del alcalde de Grandas de Salime, don Eustaquio Revilla Villegas, el día 5 de junio de 2026, por un cáncer que no pudo superar, cuyo tratamiento había empezado el día 1 de julio de 2025, es de justicia reconocer su labor al frente del Consistorio de Grandas de Salime durante 22 años.
Yo no escribo estas líneas sin conocimiento de causa, ya que durante 20 años fue mi alcalde, nuestro alcalde. Tuve una buena relación con él, buena relación en lo personal, en lo administrativo y en lo laboral, no exenta de algunas discrepancias y desencuentros que supimos resolver de manera correcta. Siempre con un respeto exhaustivo, como no podía ser de otra manera, respeto que también mantuve con sus antecesores.
Eustaquio no era un alcalde al uso. Obsesionado siempre con el horario. Si yo estaba en el Ayuntamiento a las siete y cuarto de la mañana, él ya estaba a las siete. Mirando el correo y firmando los documentos pendientes para despachar el correo ordinario, después yo le pasaba las notas de agenda y los avisos (que si la ería de agua en Nogueiróu, que si el foco de luz pública en Folgosa, que si la calefacción del colegio, o el desbroce del Chao Samartín), y me decía: oye, a esta hora de la mañana eres un poco cansino. Y lo era, sí. Pero él se ponía manos a la obra, siempre con la misma finalidad, nuestro Ayuntamiento, nuestro concejo, nuestros vecinos.
En invierno, cuando nevaba y helaba, a las siete y cuarto cogía el todoterreno del Ayuntamiento e iba a ver cómo estaba Bustelo del Camín, o el puente del Mazo, la pista de Monteserín o la pista de Pelóu. Cuando llegaban a las ocho horas el resto de personal, se reunía con ellos, adoptaba las medidas oportunas y daba las órdenes correspondientes, para que todo estuviera en funcionamiento y en buena situación.
Decía que no había que esperar a que viniesen otros a resolvernos los problemas. De ahí los múltiples viajes a Oviedo a entrevistarse con consejeros, con directores generales o con el propio presidente, para conseguir servicios y obras importantes y necesarias para nuestro concejo.
Tenía especial interés en los pueblos del concejo, a los que conocía bien.
Recuerdo una vez que propuso una obra ante el Ceder para la mejora integral de un pueblo, y alguien le dijo: "Cómo propones esa obra si ahí nadie te vota", y le contestó: «Yo no estoy aquí para votos, yo estoy aquí para resolver los problemas de los vecinos».
Dedicaba un trato especial a los mayores del concejo, a través de los Servicios Sociales. Apoyo a la cultura, las asociaciones y un largo etcétera.
Tenía unas convicciones claras, y si había que tomar decisiones, aunque no fueran fáciles, las tomaba sin dudar si eso beneficiaba al conjunto del municipio, aun a sabiendas de que iba a recibir algunos palos.
Merece también especial mención su dedicación al colegio público de educación básica El Salvador, primero como docente y después como director. Si el colegio está hoy funcionado así, fue gracias principalmente a él, y a lo mejor alguna gente no lo supo apreciar.
Compromiso no solo con Grandas, sino a nivel de comarca. Procuraba tener buenas relaciones no solo con alcaldes de su mismo signo político, también con alcaldes del PP, a los que respetaba mucho. Me vienen a la mente la alcaldesa de Coaña, la alcaldesa de Villayón o la alcaldesa de Allande, por mencionar algunos.
Por todo ello, mi reconocimiento por su importante labor en el concejo de Grandas de Salime durante tantos años.
Un saludo.
Germán Barcia Ron
A Chaira (Grandas de Salime
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