Cuando el sistema falla, las personas responden
Si esta carta fuese para denunciar que el servicio de Dermatología del Hospital de Jarrio no funciona, seguramente a nadie pillaría por sorpresa, puesto que los que pertenecemos a dicho centro sabemos que es casi un servicio fantasma, al igual que otros allí. Pero no es eso lo que quiero destacar hoy tras mi última experiencia personal, o no solamente eso.
Hace un par de meses, una pequeña lesión en mi dedo anular se complicó, generando un auténtico "ente" que crecía y crecía, provocando dolor y molestias. Dado que sabíamos que conseguir cita en Dermatología sería casi imposible, el médico intentó solucionar el problema con los medios de los que disponía. Había que intentarlo, pero el proceso no funcionó. Se intentó entonces ser atendidos vía fotográfica, servicio de telederma lo llaman. Lo de tele igual se refiere a telepatía, puesto que más de un mes y medio después sigo esperando su llamada. El caso es que se realizó el trámite pero las semanas siguieron pasando y el ente siguió creciendo, generando dolor y un verdadero incordio para la vida cotidiana. Dado que la respuesta de Derma no llegaba, intentamos que fuese el servicio de Cirugía quien intentase extirpar la lesión cutánea, pero su respuesta fue negativa. He de decir, que durante todo ese tiempo, las enfermeras me realizaban las curas diarias en el Centro de Salud de Grandas con suma paciencia y también con cierta estupefacción ante la falta de respuesta por parte de nuestro hospital. Pasado mes y medio, mi preocupación y desesperación eran realmente absolutas; no podía trabajar ni casi realizar ninguna actividad del día a día. Ese desasosiego fue percibido por el equipo sanitario grandalés, quienes decidieron actuar y terminaron con el problema. Y eso es lo que quiero agradecer a través de estas líneas: la impecable labor del equipo local que me atendió, tanto el diario como de fin de semana, su actitud servicial y sobre todo, su empatía. Porque ante la inacción de quien debía hacerlo, y vista mi desesperación, actuaron y solucionaron, con profesionalidad y cercanía. Mi sensación tras este episodio es que no solo los pacientes de Jarrio estamos vendidos, sino también aquellos sanitarios que tienen que asumir situaciones que no deberían por cuidar a los que somos, por suerte para nosotros, no solo números de historial, sino vecinos y vecinas. Por mi parte, gracias infinitas por su labor.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

