Las resistencias organizadas
Esta mañana la asociación Soldepaz Pachakuti convocaba a los medios para emitir una opinión sobre las elecciones en Colombia, no porque sea su cometido, sino por las indubitativas consecuencias que tiene para la vida de las personas, en particular defensoras de los territorios, del medio ambiente, de los derechos esenciales, entre ellos la Vida, y existiendo un programa asturiano que ha dedicado muchos esfuerzos colectivos y muchos años a esta tarea elemental (Y también para responder a las abundantes preguntas, sobre qué está pasando).
Pocas horas después el candidato presidencial Iván Cepeda comparecía para anunciar que aceptaba los resultados del CNE, pero señalando las graves irregularidades del proceso, la compra de votos por la campaña de Espriella y la inaceptable injerencia norteamericana.
El Presidente saliente, que ya disentía, en las legislativas de marzo (lo vimos en directo en la Plaza Bolívar), de la registraduría y del CNE sobre el uso de software de empresas privadas (misma que controló las elecciones en Honduras, con resultado parejo favorable al candidato preferido, descaradamente, por Trump), ha vuelto a poner ante los poderes (en su mayoría adversos al gobierno) las denuncias y el mal uso de las prácticas antidemocráticas acreditadas en compra de votos. Pero también ha afirmado: "La historia no se repite; hoy ganamos un pueblo libre y digno que no volverá a arrodillarse ni ante el látigo ni ante la muerte."
Casi trece millones de votos para el PH pone muy alto el listón de la candidatura de Iván y Aida, y supone una fuerza esencial para la construcción de un Frente Amplio que se está proponiendo, según el pronunciamiento ayer del Pacto Histórico. El objetivo de esta convergencia es agrupar a una amplia gama de sectores sociales, incluyendo organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, afrodescendientes, feministas y diversas fuerzas democráticas, con el fin de defender la vida, las reformas sociales, la soberanía y la paz.
Iván Cepeda ha anunciado recién que recorrerá de nuevo el país para la realización de asambleas, encuentros territoriales y la conformación de comités políticos para fortalecer la movilización popular.
Casi trece millones de votos era una cifra impensable, incluso siendo insuficiente para seguir gobernando: Cabe imaginarse cuánto esfuerzo, cuánta alegría, cuantísima dedicación y sacrificios, han ofrecido muchos millones de vidas, en ejercicio también de unidad organizativa, para lograr esa conjunción, y cómo podrán sentirse en estos momentos, ante la llegada a Nariño del defensor de los mafiosos, del amparador de los despojadores de tierras, del guerrerista que anuncia que su toma de posesión sería en una base militar.
En el caso del Perú no son 13 millones pero si más de 9 millones los que obtiene Juntos por el Perú, lo cual en una país de 34 millones (en tanto que en Colombia son 53), viene a ser la misma proporción, grande, de apoyos, y menos todavía la diferencia con Fujimori, apenas 40mil votos.
Elecciones de segunda vuelta, sistema electoral con diferencias, y 17 días después, sin resolver (y Roberto Sánchez sin asumir la ventaja supuesta de Fujimori).
Las diferencias también son otras: en Colombia se quiebra la continuidad de reformas y avances democráticos en derechos. En Perú el Congreso controlado por el fujimorismo ha tenido los poderes totales, hasta el punto de cambiarle los ministros decenas de veces en el primer año de gobierno de Pedro Castillo, meterle preso, sin juicio todavía, y colocar y controlar no solo el ejecutivo, sino los poderes judiciales y electorales, desde entonces, con lo que la entronización de Fujimori sería una continuidad, gravosa para el pueblo peruano.
Entre las similitudes, y en la escasa diferencia de votos en ambas contiendas, está el voto en el extranjero, y en particular en los EE UU.
Si en Perú comenzaba con ventaja Roberto Sánchez, cuando empezaron a recontar los votos del exterior la ventaja escasa se puso de parte de Fujimori, en Colombia (si bien el voto en Asturias y España y Europa fue favorable a Iván Cepeda-Aida Quilcué) el determinante voto en yanquilandia ponía en ventaja al destripador de gatos, De la Espriella.
¿Cuántas de esas personas migrantes en EE UU, peruanas y colombianas, han tenido "libertad" de voto, y cuántas seguramente van a ser deportadas, según han reconocido ya tanto el abogado de los mafiosos, como el multimillonario yanqui?
Y ¿cuántas vidas, en toda Latinoamérica, van a depender de que los depredadores, los extractivistas, los intermediarios de las corporaciones empresariales, que Trump está colocando, con la fuerza o con la violencia injerencista, cumplan a cabalidad su programa de exterminio de selvas y pueblos, si es que la Resistencia, demostrada en las urnas en Perú y Colombia, no se fortalece y potencia desde todos los ángulos?
Para muestra tenemos Honduras. Ayer proyectaba en Avilés Unai Aranzadi uno de sus documentales, sobre las peripecias de un navarro, que concluyó su vida, en combate, en la sierra del Perijá, limítrofe entre Colombia y Venezuela.
En un anterior trabajo de Unai para Pachakuti, en Desterradas, aparece una entrevista a familias campesinas del Aguán, al norte de Honduras: pues bien, desde la asunción del candidato trumpista, en el Aguán ya ha habido con total impunidad masacres de 20 campesinos, y ayer el asesinato de otro dirigente en esta región del Aguán, con tierras arrebatadas por terratenientes, la mayoría de la familia Facussé, para plantación masiva de palma aceitera.
Si ese es el modelo conocido y repetido, no bastará decir que con Uribe y sus dos mandatos por mayoría absoluta, fue peor, o que en los 70 toda Sudamérica estaba con dictaduras militares ( y de resistencias a dichas dictaduras impuestas con el mismo descaro por los yanquis). O que en el 92 Fujimori (el padre de la candidata de ahora Keiko) disolvía el Congreso, entregaba el mando a los militares, y comenzaba una década de horror, de la que todavía no hay sanación.
Si el panorama regional se completa con una golpeada Venezuela (con su Presidente secuestrado desde enero), y con una Cuba asediada y asesinada, (imposibilitada por ello de seguir llevando doctoras, dignidad y valores, o formando a miles de saharauis, africanos, latinoamericanos, como hasta ahora han hecho) a los más variados rincones del Abya Yala, también adquiere dimensión mayor la necesidad de fortalecer lazos y abrazos, con los movimientos resistentes en condiciones duras, y con los millones de votantes, que así no hayan logrado detener al neofascismo institucional, son la fuerza principal para darle la vuelta a la injusticia global y local, conque el imperio sigue imponiendo a los pueblos.
Yanqui go home, del Perú, de Colombia, de Honduras, de toda Latinoamérica y Caribe.
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