Agradecimiento a la labor del doctor Argüelles
Hay historias que no suelen ocupar titulares, pero que dejan una huella
profunda. La de José Argüelles, ginecólogo y hasta hace poco jefe de
Servicio del Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea, es una de
ellas.
Desde 1988 su presencia ha sido una constante en la vida sanitaria de esta
comarca. En un territorio rural y disperso como el nuestro, donde todo
supone un esfuerzo añadido, eligió quedarse. Pudo haberse marchado, como
tantos otros profesionales, pero decidió continuar aquí, al servicio de esta
tierra y de su gente.
Aún hoy cuesta recordar -o quizá no deberíamos olvidarlo- aquellos años en
los que, cuando se acercaba el momento de traer un hijo al mundo, muchas
mujeres tenían que emprender un largo viaje hasta Oviedo en ambulancia. No
pocas veces ese viaje no llegaba a su destino, y los nacimientos se
producían en la carretera, entre la urgencia y la incertidumbre. Para
quienes conservan esa memoria, la existencia de nuestro hospital y de sus
servicios no admite discusión: son un pilar esencial que nunca debería
ponerse en duda ni someterse al debate de si es necesario o prescindible.
Durante todos estos años no solo ha acompañado nacimientos -momentos que
marcan para siempre-, sino que ha cuidado de la salud de la población en
todas las etapas de la vida, desde la juventud hasta la madurez, en la
prevención, en la enfermedad y también en la tranquilidad de saberse bien
atendidos. A lo largo de casi cuatro décadas ha demostrado una capacidad
excepcional para incorporar mejoras basadas en la evidencia científica,
adaptando la práctica a los avances del conocimiento y a las necesidades
cambiantes de una población en descenso y cada vez más envejecida.
Ha sido testigo y acompañante de una amplia variedad de historias, desde
consultas rutinarias hasta diagnósticos complejos y decisiones difíciles, y
en cada una de ellas, más allá de los aciertos o fallos inevitables en
cualquier trayectoria humana, ha destacado su disponibilidad, su cercanía y
su compromiso con el pueblo.
Su consulta ha sido más que un lugar de atención médica, ha sido un espacio
de confianza donde sentirse tratadas con respeto, en un
contexto donde el acceso a recursos sanitarios especializados no siempre es
fácil.
Quienes vivimos en el medio rural sabemos reconocer el valor de quienes
permanecen, se involucran y se convierten en parte del día a día de la
comunidad como es el caso del doctor Argüelles, a quien queremos expresar
nuestra gratitud sincera.
Desde nuestros pueblos, quizá pequeños y dispersos, pero unidos por una
memoria compartida, le trasladamos nuestro reconocimiento y le agradecemos
el tiempo, la dedicación y su presencia constante en tantos momentos.
Que disfrute de esta nueva etapa con la satisfacción de saber que deja una
huella imborrable en la historia del Hospital Carmen y Severo Ochoa y en la
vida de muchas personas de esta comarca. Muchas gracias en nombre de quien firma esta carta, de Vanesa Lago Alonso, de María García Valdés, de Benigna Gayo Gancedo, de Marta Rodríguez Martínez y de nueve firmantes más.
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