La sociedad del mínimo esfuerzo
Desde hace años, se viene premiando la vagancia, igualando a los alumnos malos con los buenos en los colegios, no premiando el esfuerzo ni el sacrificio. El resultado es que la mayoría de estos jóvenes no quieren ya trabajar, no ven la necesidad de hacerlo, sudan con solo pensar en ello, mejor pasar las horas y días tirados a la bartola chateando con el teléfono sin pensar en nada más y que el Gobierno de vagos nos dé unos dineritos ahora para ir tirando sin hacer nada, perdiendo la juventud en el vacío del tiempo. En fin, tanto es así que en Asturias nadie quiere trabajar en hostelería, ni en el campo, ni nada de nada, ni construcción. Es decir, quieren vivir sin hacer nada pues ya ni acuden a las entrevistas de trabajo. Que los trabajos están mal pagados es cierto, que la tecnología nos ha hecho perder puestos de trabajo también, pero que los vagos proliferan es mucho más cierto, los hemos creado nosotros con nuestras políticas de premio al mínimo esfuerzo. No le den más vueltas y miren a su alrededor y lo verán no muy lejos de sus propias casas. Toda regla tiene su excepción que la confirma, naturalmente.
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