He hablado de Peinado
Cuando estudiaba en la Universidad, recuerdo, que se decía con frecuencia, que el conocimiento científico tardaba en llegar a la calle. Recuerdo que se decía que mucha gente seguía defendiendo cosas que la ciencia había invalidado. Dos ejemplos: La sangre desoxigenada es azul. El azúcar produce hiperactividad.
Ahora sigue pasando lo mismo. Parece que hay un muro que impide que la verdad objetiva llegue a las interacciones de taberna y a las redes sociales.
Pongo un ejemplo: El juez Peinado y la mujer del presidente. Sobre si los hechos protagonizados por esta mujer son delito o no, los que desconocemos las leyes no deberíamos manifestarnos. La justicia ya dirá. Ahora no deseo hablar de la conducta de esta señora. Sí quiero hablar del proceder del juez que la investiga.
Y sobre todo quiero hablar de la enorme distancia entre la ciencia y la calle. No he encontrado ningún jurista, ni de derechas ni de izquierdas que en el marco de la ley defienda abiertamente a este juez. Defienden la independencia judicial. Sí, pero a este juzgador no.
En cambio, en la calle y en las redes, no es infrecuente que se refieran a él como si fuera un héroe.
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