Doscientos cincuenta años de independencia de EE UU
Ahora que EE UU celebra los doscientos cincuenta años de su independencia de la potencia colonizadora, que no era otra entonces que Inglaterra, no habría estado de más recordarle a ese presidente que en este momento les tocó en suerte, y que a mi juicio demuestra grandonismo y engreimiento a rebosar, que la España de entonces colaboró a que ellos pudieran librarse del yugo opresor de su potencia colonizadora, Inglaterra. Como España, durante siglos, dio muestras de meter la patita en más de una ocasión, entonces lo hizo por partida doble; ayudó a ser libres a unos señores que, como descendientes en su mayoría de ingleses que eran, nunca supieron reconocer nuestro gesto, y segundo, porque hace falta ser torpe para que, siendo España entonces la mayor potencia colonizadora en América, diera el mal ejemplo de fomentar la independencia de cuantos otros muchos pueblos indígenas habían sido colonizados por nuestra nación; pero eso son cosas que pertenecen a nuestra nefasta historia colonial, y ahora de nada sirven lamentaciones. De otra parte, da pena ver con qué orgullo ellos celebran sus muchos años de nación independiente y no hacen ni un solo reproche a su mala conducta respecto de los pueblos indígenas que ocupaban aquellas tierras. La nefasta "leyenda negra" se la sigue tragando España. Resulta que ellos procuraron exterminar a cuantos pueblos indígenas se encontraban, y al final a los pocos que dejaron con vida los recluyeron en reservas específicas como si se tratara de ganado, y España, que a los nativos les dio su lengua y su cultura e incluso en muchos casos enraizó con ellos en mestizaje, hoy a la vista de todos, resulta que fue la mala de la película en todo aquello, y, por el contrario, los anglosajones fueron todos verdaderas hermanitas de la caridad. ¡Vivir para ver!, podría decirse, o, como dijo aquel presidente del Parlamento en su día, ¡manda huevos! Para más inri, en México ahora gobierna una señora que nos pide cuentas de lo malos que fuimos durante los años de colonización; lástima que no le tocase como a sus vecinos del norte haber caído en manos de aquellos ingleses que parece que fueron a América a dar gominolas a los niños indígenas y a sus papás a nombrarlos lores de la corona británica. Ahora sí que se me ocurre repetir lo de: ¡manda huevos!
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