Mi visión sobre el ser en general más nefasto de la creación
Para mí, de la nada, ni por arte de birlibirloque, puede aparecer algo.
Así pues, la Tierra, como todo lo demás, siempre ha estado ahí; evidentemente en constante evolución. Lo que quiere decir que nada, en ningún momento, puede estar como en cualquier otro momento, ni anterior ni posterior.
Pues ahí estaba la Tierra, con todos los ingrediente y el tiempo necesario, infinito, para crear, dar origen, a todo lo creado.
En algún momento apareció lo que, tras la correspondiente evolución, llegaría a ser el hombre. El ser más estúpidamente inteligente de la creación.
La criatura, única, que podría haber subsanado todos los errores que la inconsciente naturaleza ha creado. La criatura que ha inventado la palabra para el que, debería ser, su logro más excelso: Justicia.
¡Pero! Esa palabra para lo único que ha servido ha sido, es, haciendo gala de su desbordante imaginación, la del hombre digo, inventar en torno a ella palabras y palabras y palabras, millones y millones de palabras, pura retórica para todo menos para, de verdad, lograr eso, una sociedad bajo el imperio de la justicia. Lo cual, en algunas personas, como yo, por ejemplo, provoca un asco vitalicio insoportable. Imposible de aceptar, pero que se ha de soportar porque no queda otra.
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