El mejor bálsamo
¿Les han hablado alguna vez del poder curativo de la risa? Probablemente, esta frase de Jack Nicholson en "Batman" (1989), donde interpretó al Joker, resuma a la perfección el significado del término. La cosa no es baladí, en una coyuntura marcada por la corrección política. Cada vez son más los adeptos que se suman al rebaño sin cuestionar la nueva doctrina. La mentalidad constreñida de estos individuos trasciende a todos los órdenes: el cine, la música, la literatura, el periodismo o el deporte. Han llegado para quedarse, me temo y, lo que es peor, no tienen miedo de declararse abiertamente imbéciles profundos, pues huyen de todo aquello ajeno a sus dogmas. Este hatajo de cretinos también se ríe, pero de las cosas diferentes, de lo que no entienden. Lo hacen porque las temen y, finalmente, acaban odiándolas. En mi caso, cuando busco evadirme, suelo hacerlo con las películas. Generalmente, comedias desternillantes que me provoquen la carcajada. Reírse de uno mismo también es una terapia estupenda, aunque parece que ello también ofende. Déjeme a mi aire, señor plasta. Váyase de vacaciones. O a la vuelta de la esquina, pero quítese de mi vista. Como nos la cogemos con papel de fumar, acabaremos pidiendo permiso para troncharnos. Y yo me niego. El grupo "Golpes Bajos" dijo en su día que eran malos tiempos para la lírica. Yo espero que todavía sean buenos tiempos para reírse.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

