Ángeles sin alas
Ángeles sin alas (Parte 1)
Solo les cubre un uniforme y cascos pesados. Cada uno en su competencia, la Guardia Civil, la Policía Local y la Policía Nacional luchan titánicamente, priorizando nuestras vidas antes que las suyas. Lo que se ve hoy en día es aterrador, y estos agentes demuestran un amor inmenso a sus semejantes; son ángeles empuñando un arma que casi nunca pueden utilizar por el mandato de un sistema garantista.
Desde mi punto de vista, la capilaridad y coordinación entre cuerpos es excelente. Sin embargo, el Gobierno debe otorgar más mando y poder a la autoridad para que trabajen tranquilos y puedan defenderse. Es vital incentivar a los jóvenes para que llenen las academias; necesitamos más efectivos tratados con la dignidad humana y económica que merecen. Somos un país moderno cuya civilización debe dar ejemplo ante un mundo devastado.
Ángeles sin alas (Parte 2)
El amor y la comprensión ya no bastan. España es, por tradición, hospitalaria, pero eso no debe eximirnos del control. Necesitamos más centros psiquiátricos y menos cárceles, pues estas no regeneran la salud mental. Muchos de los que hoy están presos deberían recibir atención médica. Nosotros fuimos inmigrantes, pero íbamos a trabajar, no a delinquir. El sistema actual, con pagas inadecuadas y falta de empleo, solo genera delincuencia. Se debe golpear con fuerza al narcotráfico y controlar la inmigración de perfil conflictivo.
Esto no es una exterminación; esto es un pueblo histórico que no distingue raza, color o sexo. Yo no culpo a las personas, culpo al sistema que no sabe hacer su trabajo. Nuestras prisiones son un lecho de rosas comparadas con la severidad extrema de las cárceles en Marruecos, África o Asia. Esos delincuentes perciben nuestro sistema como un espacio de impunidad, mientras que en sus países la policía tiene un poder expeditivo para frenarlos. El dinero invertido en gestionar esta inmigración conflictiva debería destinarse a luchar contra el cáncer. Prefiero acoger a niños palestinos y gente que huye de la guerra antes que a quienes vienen a causar daño. No hay asimetría de castigo: las cárceles deben ser una opción de seguridad, no un fin en sí mismo.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

