Verano de 2026
Yo también tengo mis días. A veces me salta la vena y me rebelo pero otros días tiro la toalla y pienso que no merece la pena mover un dedo por nadie; hoy es un día de los primeros.
Somos muchos, demasiados, los que llevamos tiempo diciendo que la sociedad española se ha convertido en una mezcla de odio, división y rencor. Resulta descorazonador asistir a los comentarios fuera de lugar que cada vez más ciudadanos vomitan en las redes sociales: odio, rencor, política partidista y, en muchos casos, comentarios con tintes fascistas. El fascismo y sus formas no entiende de espectro ideológico como tal y puede ser de izquierda o de derecha, da igual, en el fondo es fascismo, autoritarismo, imposición de ideas con medidas de cualquier tipo.
En un momento tan dramático para España en el que ardemos casi por los 4 costados (y todavía queda por venir agosto), resuenan declaraciones de ministros y dirigentes políticos soltando su veneno e incubando el odio en la sociedad española, odio que por cierto, ha arraigado con profundas raíces que se retroalimentan con más odio. Cuando oía a la señora ministra Morant hacer comparaciones entre Hitler y el señor Feijóo no salía de mi asombro. Ella, que pertenece a un Gobierno "presuntamente" corrupto (algunos ya con sentencia aunque no firme), un Gobierno con tintes dictatoriales que ignora a la oposición, que gobierna sin presupuestos, de espaldas a la Cámara y, por tanto, a los ciudadanos, un Gobierno que se saca leyes y decretos de la chistera para intentar alterar los presumibles resultados negativos que pueda tener en las urnas como por ejemplo con la llamada "Ley de Nietos", sin consultar con el principal partido de la oposición... No entiendo cómo se atreve a decir ni "mu" y hacer comentarios que empujan a la división y al odio. Pero claro, cuando vemos a una oposición a la que atacan que apenas es capaz de articular algo así como "eso está muy feo", pues qué podemos esperar. Alguien que no se atreve ni a defenderse a sí mismo, no creo que esté en condiciones de defender a los demás. Cuando lo que prevalece es colocar al inútil, al inepto, al que te ríe las gracias, al que te alaba y luego te la clava en cuanto te das la vuelta, pues es normal pensar que estamos perdidos. Vamos hacia el abismo "sin remedio". Menos mal que la vicepresidenta Yolanda Díaz ha sido elegida como candidata por nuestro admirado Gobierno para dirigir los designios de la OIT. Ella que ha hecho una gestión nefasta como ministra de Trabajo y que más bien parece ministra de Exteriores por los viajes que se ha pegado... Ella que se ha enfrentado con quien no es de su cuerda, que ha hecho un seguidismo lamentable del PSOE y que lo único que ha hecho es el ridículo en sus intervenciones y su política, no es la persona idónea para ese puesto aunque, visto lo que tenemos alrededor, es más de lo mismo, una muestra del nivel de dirigentes que tenemos. Luego vienen los acontecimientos y no están preparados para tomar decisiones. Nosotros somos las víctimas.
Mientras España va hacia el abismo de forma inexorable, nuestros conciudadanos de La Mierla, Ávila, Madrid, etcétera, a estas horas, 25 julio (festividad de Santiago Apóstol) ven cómo sus casas y propiedades se queman, tienen que abandonar sus hogares (y ya veremos cómo acaba la cosa) o siguen sufriendo las consecuencias de hechos pasados como la dana de Valencia o el volcán de La Palma. Muchas promesas pero muy pocas ayudas. Eso sí, los inútiles siguen chupando del bote, si no es en un cargo es en otro. Para eso valen los amiguitos. Eso se os va a acabar.
Saludos.
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