Las primarias, una estructura para bases democráticas en el socialismo
Roosevelt inicia las primarias en 1912 con el primer cisma y la formación de un nuevo partido progresista. Desde ese momento han sido muchos los debates, métodos o estructuras sobre primarias y ninguna dispone de conclusión definitoria pero sí el escaso margen porcentual que influya en el voto social.
El párrafo del Art.6 de la Constitución española sobre partidos > ¿Cumplen los partidos este precepto? A partir de aquí los interrogantes inciden si las primarias son modelo democrático, electoralismo o si el consenso a una candidatura es más apropiado.
El PSOE -hoy desnortado- elige 1998 para las primarias de Borrell, quien dimite a las cinco semanas por hechos casi miméticos al de don Pedro, heredando Almunia con resultado electoral pírrico. Se retoma en 2014 con Tapia, Madina y Sánchez y el 2017 un Peugeot está destapando documentos y apeando e imputando a todos menos al chófer. Se puede concluir que las primarias no le vienen bien sociológicamente y tal como está el gobierno y el PSOE es un error.
Los partidos tradicionales, por historia y base afiliativa, sí podrían disponer de datos fiables, pero la comparativa ha de establecerse con idéntico método y en el mismo segmento temporal. La extrema derecha elige la candidatura única y la extrema izquierda, que sí dispone de elección entre candidaturas, sus propias características internas, su fragmentación y pérdida de confianza social entre periodos electorales los resultados no son sensibles ni el valor predictivo.
La organización socialista usa con bastante ligereza la voz "primarias" como método democrático y entendemos que cumple alguna premisa básica para asegurarlo: neutralidad orgánica, transparencia, participación... igualdad de oportunidades. La neutralidad es sinónimo de que el "aparato" del partido no dispone de candidato/a "oficial". Podríamos analizarlo y comprobar si en algún proceso el poder orgánico fue neutro y con ello democrático.
Cierto que las primarias dan a conocer líderes y los medios de comunicación son buena platea para que la ciudadanía valore programas, proyectos e ideas pudiendo generar confianza. Lo más interesante es que la militancia se siente protagonista y útil en la elección y resulta motivador, desgraciadamente, la decadencia afiliativa y percepción social tiene un efecto de "huida" de capital humano que merma los liderazgos de los/as más capaces por mérito, oportunidad y esto se aprecia en cada federación y en cada agrupación socialista.
Muchas son las variables que influyen en un proceso de primarias, factores internos y externos interrelacionados que distraen mucho para que el resultado sea positivo o negativo en la militancia y en aceptación social. Ser Gobierno u oposición y cómo lo gestionan; condiciones del partido incluyen coherencia, estabilidad, identificación fiel a las líneas ideológicas, ausencia en contradicciones, liderazgo, cohesión, son alguno de los factores internos, pero la situación económica y social del país, la política de bienestar, vivienda, etc. definen perfectamente la movilización en el voto interno o su motivación ciudadana.
La pluralidad democrática en los procesos de primarias, por vivencia personal, documentada y participada, reconozco que el producto final no es para nada satisfactorio. Todos los elementos negativos afloran, desde heridas internas, personales, bloques irreconciliables, grupos enfrentados, interés particular del "aparato" orgánico, la candidatura ganadora dispone de "ganar-ganar" estableciéndose oligarquías y control del partido que pueden derivar en "sumisión" y "deuda" política. La frase tan manida "somos el partido más democrático" es una expresión que añade poco valor externo y es que la sociedad dispone de fuentes de información para analizar si las primarias son, en sí mismas, un instrumento electoralista.
Pongamos Oviedo, AMSO-PSOE, en proceso a segunda vuelta el 26 de julio 2026 con una participación militante de 284 votos de un total de 625, consiguiendo la candidatura ganadora 148 votos. La imagen interna no puede ser más descorazonadora y desmoralizante y la imagen social no le va a la zaga. ¡No votan ni los suyos! Esta frase, en tertulias, no la comparto porque el contexto es incompleto, la ausencia actual de un socialismo identitario le sobra primarias para confrontar y le falta rebelión interna y contestación social. Las primarias de la Casa del Pueblo abrieron nuevos frentes con dimisión y, seguramente, nueva caída afiliativa que será bueno analizar con el permiso de este medio de LA NUEVA ESPAÑA, porque todo es democracia hasta que se descubre lo escrito con zumo de limón. Dada la imagen de desmovilización, desmotivación y recelo social, sería oportuno que revaloren si las primarias, en estas condiciones nacionales, son buenas para el partido o generan más rechazo y desafección.
Desear suerte a un "chaval" -con todo respeto y con todo lo que lleva implícito- que vivirá un tormento de presión de "familias" socialistas para escasos asientos. Sobre la corrupción, mala vía, mal argumento es no hacerles frente, porque hacerse un Barbón o una Lastra, en defensa de Don Pedro y ZP, no es camino salvo que se quiera profesionalizar. Como último flash, me pregunto si en mayo 2027 no alcanza, al menos, mismo número de concejales, entiendo que dimitirá por decoro y coherencia como el gesto de Delia Losa, o será un nuevo profesional sin despertador a las 7 AM.
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