El discurso previo a las vacaciones del señor Sánchez
Después de escuchar y ver la cara de "santo varón", con perdón, del señor Sánchez, presidente del Gobierno, que nos mostró en su despedida de la actividad política y gubernamental para irse de vacaciones, solo se me ocurre decir que este señor creo que confundió su profesión; está demostrando, según mi opinión, ser un pésimo gobernante, pero habría podido ser un gran actor. Qué distintos sus modales y gestos cuando pretende vendernos sus imaginarios logros, de los que, por el contrario, muestra con cierta cara de persona agresiva, cuando le toca atacar y tratar de dejar por falsos y embusteros a sus adversarios políticos.
Yo, que no soy militante de ningún partido político, hasta que llegó este señor al poder sentía cierta simpatía por el socialismo; mis años de emigrante en Alemania me contagiaron un poco del sentimiento de la socialdemocracia de aquellos tiempos y al uso de políticos cuyo lema era "vive y deja vivir", al estilo de los señores Willy Brandt, Herbert Wehner, Helmut Schmit, o el sueco Olof Palme, entre otros; permitiendo que las personas sean libres, que tengan la opción de progresar según su valía, sin imposiciones ideológicas de ningún tipo ni ataduras impuestas por los mandamases de turno.
Este señor que dice, nos gobierna, nos demuestra, a mi entender, todo lo contrario de lo que yo entiendo qué hacían aquellos políticos; gobierna más bien a golpe de decretos y, pasando del Parlamento, en plan ordeno y mando. No presenta presupuestos año tras año, con lo cual nadie sabemos si se ajusta a un gasto razonable previamente acordado en mayoría parlamentaria. Después de ver lo que está haciendo, ¿quién va a creer todo cuanto anuncia haber hecho de positivo y prometer lo que sabe que no va a poder cumplir? Él sabrá para quién habla y promete, algunos, aunque viejos, aún conservamos cierta capacidad de raciocinio para saber distinguir entre la verdad y el embuste. Como no me considero mala persona, le deseo unas felices vacaciones y, si le es posible, que le sirvan para reflexionar entre lo que dice y lo que hace, y con ello pueda venir de vuelta a la política, no solo moreno y relajado, sino totalmente cambiado de mentalidad; el país y los ciudadanos se lo agradeceríamos, creo que mayoritariamente, y él empezaría a dar signos de actuar conforme a lo que promete y, a mi entender, rara vez cumple.
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