El Hospital de Cabueñes con vistas al Cantábrico no cura el estrés
El Hospital de Cabueñes con vistas al mar Cantábrico no cura las listas de espera.
Nos acaban de presentar a bombo y platillo el nuevo diseño para la ampliación del Hospital de Cabueñes. Un proyecto millonario donde los arquitectos e instituciones presumen de «humanización» porque las salas de espera tendrán una gran cristalera orientada al norte con vistas al mar Cantábrico para «reducir el estrés» de los pacientes.
Es una patraña indignante.
¿Qué estrés va a quitar el mar? ¿El de los enfermos ingresados en las plantas antiguas, condenados a seguir mirando al muro de hormigón de siempre porque a ellos no les llega la reforma? ¿O el de los ciudadanos atrapados durante meses en listas de espera interminables?
Lo que estresa a la población de Gijón no es el paisaje; es la alarmante falta de profesionales sanitarios, la escasez crónica de psicólogos y psiquiatras, y el abandono de la salud mental.
El sufrimiento de una patología grave o la ansiedad de esperar una cita no se alivian mirando al horizonte desde un pasillo por el que solo se va de paso. Se curan con recursos, con inversión en personal y con una gestión eficaz. Gobernar a base de infografías, fachadas acristaladas y postales de lujo de cara a la galería es un insulto a la inteligencia de los gijoneses.
Menos propaganda marinera y más médicos.
El Cantábrico es precioso, pero ni con vistas va a reducir el grado de estrés de los pacientes gijoneses.
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