Mujeres de alto valor
Hace sesenta años, en pleno siglo XX, las relaciones entre chicos y chicas se basaban en la búsqueda por parte del hombre de una mujer que lo complaciera, de una mujer que administrara bien, que tuviera la casa limpia y cumpliera las obligaciones del hogar, atendiendo y educando a los hijos, y cuidase al marido procurándole todo lo que necesitara.
La mujer, en aquella época, tenía muy pocos derechos. Si poseían juntos una cuenta de ahorro en el banco, tenía que autorizarla su marido para sacar dinero, y ya no digamos para comprar una propiedad, pues se necesitaba la firma del padre o del esposo, ya que ella no podía disponer de sus ahorros. Para sacar un pasaporte también se necesitaba la firma del padre o del marido.
Estos, los maridos, beneficiados por "la gracia de Dios", disfrutaban de todos los privilegios y veían normal todo lo que sucedía a su alrededor. Ellos eran los que trabajaban y traían el jornal a su casa. Eran ya, de aquella, maridos "proveedores", y esa mujer que buscaban ya venía enseñada de casa y no había ningún problema.
Si salían mal, y estas se apartaban de las normas tradicionales de conducta sexual, social o religiosa, se les llamaba peyorativamente mujeres descarriadas. No existían hombres descarriados en aquella época. Había conquistadores.
En pleno siglo XXI, en 2026, siguen existiendo "proveedores" que buscan lo que ellos llaman "mujer de alto valor".
La "mujer de alto valor" es un término que aparece como un fenómeno viral en redes sociales y promueve una visión de los roles de género tradicionales.
El "proveedor" busca una mujer sumisa, femenina, recatada y dedicada al hogar.
Se impulsa la idea de que deben ir siempre perfectas y arregladas, cuidar su aspecto con modestia y no cuestionar la autoridad masculina.
Estas etiquetas, que algunos buscan como agua de mayo, están volviendo a darse y parece como si la sociedad no hubiera aprendido nada en todos estos años.
Así que ya sabéis, mujeres feministas y no feministas, hay que combatir esta etiqueta que nos imponen algunos y pensar que no hay mujeres de alto ni bajo valor, sino mujeres que se valen por sí mismas y merecen el mismo respeto, la misma libertad y los mismos derechos que cualquier hombre.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

