Fiebre o epidemia perruna
Por temor a herir sensibilidades ajenas, llevo tiempo resistiendo la tentación de escribir sobre lo que hoy, seguramente de manera imprudente por mi parte, voy a exponer.
Cualquiera que resida en Gijón desde hace años, habrá podido observar una especie de fiebre o epidemia contagiosa por parte cada vez de un mayor numero de habitantes de la ciudad, que se han decidido a -en cierto modo- esclavizarse por cumplir las obligaciones que conlleva la tenencia o propiedad de un perro como mascota. La cosa está llegando a tal nivel, que pienso que sociólogos y psicólogos bien harían en estudiar este fenómeno surgido de un tiempo a esta parte, y que va a más como una progresión matemática.
El perro es un tipo de mascota que exige ser sacado de casa un mínimo de dos veces al día, la naturaleza le impuso unas obligaciones como a cualquier otra especie, que es la de miccionar y defecar en un mínimo de 24 horas. Se observa a los dueños -al menos cuando los vemos- que recogen sus heces, pero claro, digamos que la parte gorda del pastel, los restos finos ahí se quedan en las aceras, no digamos ya, lo que pasa con sus orines, van regando la ciudad de líquidos infecciosos que el resto de ciudadanos, nos guste o no, tenemos que soportar. Me pongo en el caso de los tenderos, que tienen que ver cómo ciertos dueños de canes y peor educados que el propio animal, les permiten miccionar a la mismísima puerta de sus tiendas o negocios sin poder ni rechistar por temor a represalias. Conclusión, si siempre se dijo que el perro es el mejor amigo del hombre, dejemos que lo siga siendo, pero allí donde tiene sentido su presencia, que no es otro lugar que en caseríos y fincas de aldea, donde cumplen una función más que justificada. Todo lo demás, que me perdonen, pero son modas estúpidas sin justificación alguna.
Yo a cada uno que encuentro caminando con perro, les suelto la siguiente píldora, "Ves que qué quies perru, pes pa facer lo que él diga". Por que entiendo que no debe haber mascota más caprichosa que un chucho. No es mi intención molestar a nadie, pero como esto no lo puedo entender, pues así lo expongo.
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