El cáncer de Antonia
Cuando yo conocí a Antonia del Redondo, esta ya era muy mayor; tendría unos 80 años y vestía de negro, como hacían todas las mujeres de su edad.
Yo, con 6 años, me acercaba a su casa y muchas veces la encontraba con una plancha en la mano. Antonia tenía en la nariz un tumor, que en aquella época no se le llamaba así. Como el tumor crecía y le colgaba hasta los labios, Antonia, cada cierto tiempo, con una plancha de hierro calentada al rojo en la cocina de leña, quemaba el tumor hasta que se ponía negro y desaparecía.
La operación tenía que realizarla cada seis meses, pues si no el tumor crecía y crecía y llegaba a cubrirle la cara. Tenéis que daros cuenta de que la sanidad de entonces no era gratuita y los medios para tratar las enfermedades, muy escasos.
Antonia se durmió para siempre de vieja y no a consecuencia del tumor, que debía de ser benigno y no daba metástasis.
En mi niñez, las verrugas las quemábamos con el jugo que salía al cortar un tallo de ciridona y también con el jugo de los higos verdes al arrancarlos de la higuera. Nos quedaba una quemadura negra que, posteriormente, se cubría de piel sana.
En los animales, los tumores benignos y malignos son muy frecuentes, especialmente en pequeños animales de compañía, como perros y gatos. Los tratamientos principales son la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.
Podría pensarse que,cuanto mayor es un animal y mayor es el número de células que contiene, tendría, por lo tanto, una mayor probabilidad de que algunas de ellas se convirtieran en células cancerosas. Pero no es así. Según la paradoja de Peto, que estudió los casos de tumores en animales grandes, la frecuencia de los casos de cáncer disminuye cuanto mayor es el tamaño del animal.
En las vacas es muy raro encontrarse con tumores y en los elefantes apenas se da el cáncer. Los elefantes, que tienen un gran tamaño, un gran número de células y viven unos setenta años, apenas fallecen por cáncer.
La especie humana tiene solamente una copia del gen supresor de tumores TP53, mientras que los elefantes poseen veinte copias. Las células del elefante destruyen o reparan el ADN dañado de forma mucho más agresiva ante la amenaza de una mutación.
Bueno, amigos de Facebook, pues el 23 de agosto se celebra el Cross Solidario Villa de Figueras y los beneficios irán asignados al Hospital de Jarrio para la compra de aparatos destinados a la detección y el tratamiento del cáncer.
No debemos faltar a la cita. ¡Os esperamos a todos!
Aproximadamente uno de cada dos hombres (48%), entre los cuales me incluyo, y una de cada tres mujeres (33%) desarrollan un cáncer a lo largo de su vida.
Sería bueno que Antonia, y muchas Antonias como ella, no tuvieran que seguir utilizando la plancha al rojo vivo, calentada en la cocina de leña, para el tratamiento de tumores.
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