La explicación de un dolor no lo cura
Para curarlo has de aplicar el remedio. Y para aplicar el remedio, a veces es suficiente tu condición de animal, pero, las más, necesita de tu condición racional. Y cuando conoces la causa, conoces el remedio, y no lo aplicas, eres un estúpido animal, que se supone racional, pero que, con su acción, o inacción, las conexiones neuronales de tu cerebro, medidas con un fiel estupidómetro, estarían al nivel de las del chimpancé más tarado.
Ese es el doble porqué que explica la actual situación de la sociedad española. Su mal es tan evidente, y su inacción tan patente, que, de repulsiva y repelente, se puede calificar sencillamente.
Con atributos plenipotenciarios, concedidos y consentidos, por esta repulsiva-repelente sociedad, tiene a su Presidente, autoelegido y reelegido ¡democráticamente! para hacer lo que le salga de la entrepierna. Y tiene a su Jefe de Estado, "símbolo de su unidad...
Sobre los símbolos.
Entiendo la existencia de símbolos, tal como el de la letra griega pi, por ejemplo. De gran utilidad práctica.
Como soy tan imaginativo, pienso yo: Mañana bajo al trastero, me subo el jamonero y con él sustituyo el florero que mi mujer tiene en la mesa del comedor.
Cuando mi mujer lo contemple atónita, antes de que salga del pasmo, me doy prisa en explicarle que el cerdo merece tener su símbolo. Como único animal del que nosotros aprovechamos todo, y qué más simbólico que el jamón, la más excelsa de sus partes...
Cónchale, me temo que mi mujer... tan pragmática.... A mí, por mi peso, no podría tirarme por la ventana, pero al símbolo... El disgusto que nos podría traer esta idea...
Mejor desisto de la misma. Pero, pienso yo, ¿algo más de lo que el simbólico jamonero puede dar, nos da, el símbolo de nuestra nación?
Y no solo no da, sino que nos quita un pastón vitalicio. Manteniendo como un rey el verdadero símbolo de la estupidez española.
Y soy español, aquí nacido y así reconocido en mi DNI.
Qué desgracia.
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