Afganistán
Mañana se cumplen 5 años de la retirada, forzosa y desordenada, de EE UU de Afganistán.
Y también de la entrega, tras la larga ocupación yanqui, del control del país a los llamados talibanes, que desde entonces, sin ser oficialmente reconocidos, mantienen relaciones con la mayoría de los países del mundo, desde Europa, hasta la India.
Después de 20 años de intervención armada, más de un billón de euros invertidos y 2.461 militares estadounidenses muertos, Estados Unidos acabó marchándose por la puerta de atrás.
El personal de su embajada fue evacuado en helicópteros de forma escasamente "honrosa", mientras los miles de personas afganas que habían trabajado para las tropas de ocupación imploraban su salida, en medio del abandono.
20 años de destrucción después, los talibanes, con una imagen "retocada" por la propia intervención, volvían a controlar el conjunto del país.
Y ahora solo el contencioso con Pakistán amenaza con nuevos conflictos bélicos.
Pero el control talibán significa, entre otras muchas cosas, un desastre para las mujeres y sus derechos más esenciales.
Amnistía Internacional lo ha recordado pintando en Xixón un mural por los derechos de las mujeres afganas.
'Piezas de libertad', es una acción artística y reivindicativa inspirada en la obra de la artista afgana Shamsia Hassani para denunciar la situación de las mujeres y niñas de Afganistán.
Y la ha trasladado a las paredes la artista colombiana Saia Galán en la Casa Sindical.
Hoy viernes Amnistía lo inaugura a las 11,30, junto con mujeres afganas refugiadas en Asturias.
Afganistán dejó la credibilidad de EEUU por los suelos, con una abrumadora derrota.
Algo parecido a lo sucedido en Iraq en 2011. Tras destruirlo con inquina, lo dejó abandonado en la órbita e influencia de Irán, pese a ser rival estratégico de los gobernantes de EEUU.
La arrogancia y la ambición yanquis quedan en esos escenarios desmoronadas.
La profunda herida política y militar que dejó la retirada de Kabul en 2021 sigue condicionando el debate estadounidense sobre el uso de la fuerza en el exterior y sobre la credibilidad de Estados Unidos en el tablero global.
Ahora la guerra con Irán reabre el debate sobre cómo salir de una ratonera de conflicto sin pagar un alto costo político.
Cinco años después, Trump se encuentra atrapado en una ofensiva contra Irán, vecino de Afganistán, que buscaba una rápida caída de la República Islámica pero que cinco meses después ha demostrado la capacidad de Irán para alterar el mercado energético mundial, controlando el paso de Ormuz.
Afganistán parece que ya no interesa a Trump, ha retirado ayudas, ha abandonado a los miles que colaboraron con EE UU durante dos décadas.
El informe de la Universidad de Brown determinó que EEUU gastó no menos de 8 billones de dólares en guerras desarrolladas después de 2001, entre Irak, Pakistán y Afganistán.
Asimismo, cifra en cerca de 900.000 las muertes que ocurrieron en países de Medio Oriente.
"La cifra de muertos, estimada entre 897.000 y 929.000, incluye a militares estadounidenses, combatientes aliados, combatientes de la oposición, civiles, periodistas y trabajadores humanitarios que fallecieron como consecuencia directa de la guerra, ya sea por bombas, balas o fuego".
"Los investigadores señalaron que esta cifra no incluye las numerosas muertes indirectas que la guerra contra el terrorismo ha provocado a causa de enfermedades, desplazamientos y la falta de acceso a alimentos o agua potable".
¿Y España?
En mayo de 2021 España repatrió a sus últimos 42 militares y dos intérpretes que aún permanecían en Afganistán, después de casi dos décadas de participación en una guerra abierta por la administración Bush.
Contingentes de tropas españolas estuvieron sobre el terreno desde 2001 a 2015 participando en tres misiones: Libertad Duradera, ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad) y Apoyo Decisivo, las dos últimas bajo el mando de la OTAN.
20 años obedeciendo en esa tesitura de intervención extranjera a los gobiernos yanquis, en un relato que se sintetiza oficialmente como que "España ha contribuido a la estabilización, desarrollo y gobernanza de Afganistán desde 2001. La contribución militar ha sido la más visible pero no la única porque España también ha aportado una importante contribución civil y diplomática de acompañamiento".
Un relato que obviamente no se compadece con la realidad. Y sino que se lo pregunten a las mujeres afganas, o a quienes las circunstancias o su propia decisión conminaron a colaborar con las tropas yanquis y/o españolas.
Muchos millones y mucho fracaso, en esta vía militar impuesta.
En el ministerio español dicen que.. "Las operaciones militares españolas en Afganistán se desarrollaron con el objetivo de limpiar la insurgencia en las provincias de Herat y Badghis en Afganistán y dejar la provincia ya lista para que los afganos se hagan cargo de ella luego de la retirada de las tropas españolas en 2014, además de reconstruir dichas provincias las cuales tenían a cargo."
Y "el coste" lo estiman en "93 personas muertas y 3.700 millones de euros". (otras cifras hablan de 102 militares españoles muertos de 27.100 que pasaron por allí durante la intervención, a las órdenes extranjeras de EEUU).
Una lección más de la inutilidad del militarismo y las guerras, y también de la impunidad: nos guste o no el actual régimen (admitido y con quien negocia todo el mundo), lo cierto es que el país de 45 millones de habitantes fue invadido y destruido, y ello ameritaría una investigación internacional y una obligación de reparación de daños humanos y materiales, lo cual es totalmente compatible (e incluso daría mayor fuerza) a la demanda de Derechos de las personas afganas, empezando por la miserabilidad en que se recluye a la mujeres (con el pláceme, insistimos, de la mayoría de los gobiernos mundiales, que miran para otro lado).
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