En recuerdo a doña Laura
En relación con el grave suceso ocurrido días pasados en el cuartel de la Guardia Civil de Llanes, quisiera hacer algunas consideraciones.
Los ciudadanos sentimos rabia y dolor por lo ocurrido; según información publicada en diferentes medios de comunicación, Laura llevaba padeciendo desde hace años el maltrato, tanto físico como psicológico, por parte de su presunto asesino. Así consta en las denuncias presentadas por la víctima ante el Juzgado.
Nadie mejor que Laura conocía a su presunto asesino y de lo que era capaz; en diciembre de 2025, solicita ante el Juzgado la ampliación de las medidas de protección porque sabía que se estaba resolviendo la expulsión del cuerpo del presunto asesino, por sus antecedentes violentos hacia ella.
Lo que no parece lógico es que se deniegue la petición de Laura, siendo conocedor el Juzgado de los malos tratos que desde hace tiempo padecía y que cuando se decidió a solicitar la ampliación de las medidas de protección es que intuía el desenlace que podía ocurrir y que al final ocurrió. Laura fue vilmente asesinada, seguro que en la mejor etapa de su vida, dejando a sus hijos huérfanos, sin poder disfrutar de ellos y de participar activamente en su educación, principalmente sus hijas, aún muy jóvenes.
La sociedad, representada en este caso por la administración de justicia, no estuvo a la altura que ella esperaba y le falló.
Si cualquiera de nosotros se equivoca en la toma de decisiones y como resultado de ello se produce un accidente, son los jueces quienes, en el ámbito de sus competencias, declaran culpable y condenan a quien tomó la decisión.
Los jueces, como el resto de personas, no son infalibles, tienen que asumir su propia responsabilidad.
Por lo anterior, se exige que los órganos judiciales competentes adopten las medidas correctoras necesarias para que casos como este no puedan volver a ocurrir.
Un fuerte abrazo a sus hijas, hijo y resto de seres queridos, seguro que Laura, desde donde se encuentre, seguirá siendo vuestra guía.
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