De Ceuta a Covadonga
Estoy completamente seguro de que tú, querido lector, piensas lo mismo que yo cuando llegué allí desde Oviedo: que Ceuta está en Marruecos y que España debería devolver esos ridículos 20 km² a quien, por justicia geográfica, pertenecen. Todos sabemos que existieron y existen colonias, anacrónicas extensiones de tierra ocupadas y dirigidas injustamente por los europeos en territorios ajenos, y el mapa muestra que Ceuta tiene toda la pinta de ser una de ellas. A los ojos de cualquiera esa ciudad aparece como un mojón que alguien, en algún momento, movió por la cara para expandir la finca hispana y, ahora, se nos presenta como una prótesis que no necesitamos, como un estorbo, un lastre que debemos soltar porque no da más que problemas. Así que, por favor, créeme si te digo que te entiendo. Sin embargo, por muy poderosa que sea la imagen topográfica, encajar a Ceuta dentro de lo que conocemos como colonialismo es imposible. Dicho de otra forma: no se puede saber desde cuándo Ceuta es una colonia española.
Hay que hacer por tanto un esfuerzo, darle una vuelta, e ir más allá de lo que el mapa indica. Sé que te invade la pereza, que lo último que te apetece es ponerte a buscar los orígenes de la región peor valorada (junto a Melilla) por los españoles. Y más aún a ti, asturiano o asturiana, que estás en la otra punta y puedes presumir justo de lo contrario, esto es, de pertenecer a una de las provincias "top" según piensan el resto de nuestros compatriotas (incluidos los ceutíes). Pero tengo que contártelo, y precisamente a ti.
Da igual lo que creas, el hecho es que Ceuta no entró en el reparto cuando a principios del siglo XX franceses y españoles decidimos qué parte de Marruecos iba a "proteger" cada uno; y no formó parte del protectorado español por una razón muy sencilla: ya era española. En realidad, Ceuta es parte de Hispania desde que los romanos pusieron nombre a nuestra península y, por tanto, es muy importante que lo sepas, fue la primera ciudad visigoda conquistada por los musulmanes. Las crónicas árabes de la Alta Edad Media coinciden: era el conde don Julián quien, bajo el reinado de Rodrigo, mandaba en Ceuta en el momento de la conquista de los árabes. Este conde, según textos del siglo IX, jugó un papel decisivo en nuestra historia al torcer el rumbo del ejército que propagaba las palabras de Mahoma. Don Julián sugirió a los árabes que, en lugar de seguir su inercia hacia el oeste africano, viraran hacia el norte. Cruzó con ellos el estrecho de Gibraltar y les mostró esa tierra tan rica y hermosa (era primavera) advirtiéndoles de que su conquista sería muy fácil, que el reino visigodo era un sindiós sin capacidad para oponer resistencia. Él mismo era el mejor ejemplo de ello; sabía de lo que hablaba y acertó. Una sola batalla, la de Guadalete, librada cerca de Tarifa según las últimas investigaciones, fue suficiente: ocurrió en el 711, y en tan solo once años los musulmanes conquistaron todo lo que quedaba... Todo, salvo, ya lo sabemos, Asturias.
Los asturianos y las asturianas veneramos a don Pelayo, y hasta suponemos el lugar concreto en el que su hijo Favila fue devorado por un oso. Tenemos nuestra historia y presumimos de ella. En este sentido solo quiero decirte dos cosas. La primera es que sin Ceuta, sin el visigodo don Julián, tal vez nuestro héroe Pelayo no habría tenido la oportunidad de lucirse en Covadonga. Y la segunda es que depende de nosotros el papel que demos a la historia, pero que sepas que Ceuta, aunque no te lo creas, aunque no te guste, aunque prefieras no saberlo, también tiene la suya, y es la misma que la del resto de España. Así pues, toma la decisión que creas conveniente pero hazlo con todos los datos. Ceuta está en África, no en Marruecos, y no se trataría de devolver Ceuta a nadie sino de regalársela; se trataría de mutilar España, de amputar esa parte nuestra que Marruecos se empeña en gangrenar. Y una cosa más para ayudarte a decidir. ¿Conoces el escudo de nuestra bandera? Pues depende en parte de ti que, en lugar de dos columnas, en el futuro, tus descendientes no vean más que una.
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