Cría cuervos
Hay un refrán que dice: "Cría cuervos y te sacaran los ojos", pero no es así.
Los cuervos son muy inteligentes, reconocen a las personas que les hacen bien y lo trasmiten de generación en generación.
Cuando yo era pequeño, le preguntaba a mi padre por qué aparecían siempre tres cuervos juntos cuando estábamos arando la tierra con las vacas. Mi padre me explicaba que dos eran pareja y el tercero colaboraba con ellos en todo lo que necesitaran.
Los cuervos viven en pareja toda su vida, aunque admiten a veces a otro cuervo macho y joven que cuida de los hijos, arregla el nido y lo defiende.
Podíamos decir que es el "pagafantas" de la familia, pues no disfruta del apareamiento con la hembra.
Cuando un cuervo macho queda sin pareja no va a "First Dates" a buscarla: mantiene el duelo, es consolado por sus propios compañeros y espera un año para buscar una hembra y poder aparearse.
Esta actuación de los cuervos me recuerda a los tíos solteros que teníamos en las casas y se quedaban toda su vida trabajando en la labranza, cuidándote y enseñándote cuando eras pequeño, y dándote consejos cuando ya eras mayor.
Se desvivían por cuidarte y eran capaces de pasar ellos sin ciertas cosas para que tú las tuvieras. Y, al final, presumían de ti como si fueras un hijo suyo.
Un relato protagonizado por un cuervo aparece en mi próximo libro "Vivencias y Reflexiones" y refleja la vida y los sueños de muchos que intentan llegar a nuestro paraíso.
EL ESPANTAPÁJAROS
Habían hecho de madera una cruz con los brazos más cortos. Le vistieron a la cruz una chaqueta con las mangas rotas y un pantalón con remiendos y la bragueta abierta por donde asomaban las vergüenzas que mas que miedo producía hilaridad. Hicieron con hierbajos unas manos con múltiples filamentos y la cabeza con una bolsa de tela rellena de paja y coronada con un sombrero agujereado también de paja y de ala ancha. Le pintaron a la cara de tela unos ojos con un carboncillo y coronaron la boca con una nariz de zanahoria roja que le daba a la cara un aspecto alcohólico.
Una vez terminado el espantapájaros lo colocaron en medio del sembrado de trigo con la intención de que alejase a los cuervos del lugar.
Brais el cuervo se quedó mirando un instante todo el proceso de colocación del espantapájaros en medio del lugar de su sustento y pensó que si no se movía no le daba miedo, pues a los únicos que temía era a los hombres que le tiraban piedras cuando estaba en medio del sembrado.
En estado de alerta, Brais revoloteó por encima de semejante intruso y al no obtener respuesta alguna se atrevió a posarse en una de sus manos que parecían inmóviles y quietas.
Queriendo saber el porqué de su estancia en el sembrado, Brais le preguntó al espantapájaros:
-¿Quién eres? ¿Por qué no te mueves? ¿Quién te ha puesto aquí?
-No te acerques -le dijo el espantapájaros-. Se supone que yo debo darte miedo y tú tienes que alejarte del sembrado. Además, los que me han construido me destruirán si no cumplo mi función de ahuyentarte.
-Pero yo tengo hambre, y tu Dios y el Dios de los que te hicieron dice que la Tierra es de todos los que viven en ella. Además, también dice, en uno de sus preceptos, que hay que dar de comer al hambriento, y yo tengo hambre.
-Ya, pero no hay para todos y tú viniste de fuera y, además, eres negro.
-¿Qué tiene que ver el color de mi plumaje con tener hambre?
-Yo no hice las leyes. Las leyes las hacen unos señores muy importantes para beneficiar a unos pocos y así otros muchos los beneficiamos a ellos.
-Ya, pero parte del trigo se va perder porque no tenéis quién lo recoja.
-Las leyes son las leyes. Cuando tú estés en esta parte del sembrado, las podrás cambiar.
-Sí no me dejas entrar, no las podré cambiar. Además, tú, tú mírate: te han vestido con las ropas más gastadas y rotas y te han puesto lo que les sobraba y, aún así, tú, tú les defiendes y no te rebelas. Ni otros muchos espantapájaros como tú tampoco.
-Yo no puedo rebelarme, porque, si no, me destruyen. Además, no puedo moverme. ¿No ves que soy un espantapájaros de madera?
-Es una buena razón, pero un día el sembrado se quemará entero y tú también, y los que te han construido se quedarán sin espantapájaros.
-No te preocupes, tienen respuesta para todo. Si ese día llega, construirán espantapájaros de acero.
Según informes de la ONU, un 30% de todos los alimentos producidos se pierden o se destruyen.
Según informes de la ONU, un 30% de personas pasan hambre en el mundo.
Según informes de la ONU, 11 millones de personas mueren de hambre al año en el mundo.
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