El fantasma de Federico
Si hace unos meses andaba yo mohíno y a un paso de emular a la Zarzamora, llora que llora por los rincones, a causa del desinterés por la persona de Ortega y Gasset en el 70.º aniversario de su muerte, y de la evidente cortedad intelectual que se estila y se destila en el país, me encuentro ahora agobiado por la legión de lorquianos que han vuelto a sacar La Barraca para homenajear al poeta en la efeméride de su asesinato: los "hunos", que jamás han leído un ripio del de Fuente Vaqueros, pasean la memoria del gran muerto sin sepulcro de la España literaria, avivando los rescoldos del guerracivilismo con cateto y peligroso tesón; los "hotros", que se han quedado en el "Romancero gitano", los jipíos y los toros, glosan su figura con esa vehemencia del contrito que intenta lavar la mala conciencia que le legaron sus bárbaros correligionarios. Todos a una, según los usos y costumbres de los mellarienses, llenaron los rotativos de quejíos, las teles de colorines y gitanerías y las calles de Madrid de procesionarios que gritaban "¡Lorca vive!". Ninguno tan bizarro como David Uclés cuando dejó escrito en su red social: "En Granada la tierra no tiembla un dieciocho de agosto sin más, lo hace porque Lorca yace todavía adentro y no se le encuentra". De ser otro, con más vergüenza y menos conocimientos telúricos, estaría escondido en la cueva de Valporquero. Pero aquí se insiste en la mojiganga y hay querencia por marear al pobre Federico y por marear a quienes, los de entonces, ya no somos los mismos y tenemos otras inquietudes y otras urgencias. Quizá despojando al poeta de su significación política y su condición sexual, abundando en la erudición, la lírica pura o el entendimiento profundo del autor, quizá, digo, podría encontrarse el lugar que actualmente ocupa en el Parnaso. A lo mejor descubrimos que, como pensaba Borges, Lorca era un exhibicionista insoportable, su obra estaba cuajada de pintoresquismo y parecía hecha en broma. Puede que hubiera sido un poeta menor y nos hayan estado engañando durante todo este tiempo a base de seguiriyas, soleares y lagartos con delantalitos blancos.
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