Pasión, riqueza, poder y las cosas del querer
Dicho así, pero casi sin decir, pareciera o pareciese que la maldad secesionista habita en la gestión del bando socialista del progresismo y la bondad legal de la judicatura reina en la facción ultraconservadora de la extrema derecha. Estimado Ramón, dice Sancho Panza: "En todas partes cuecen habas...". Se puede añadir sin temor a equívoco: en el PP-Vox tienen conserveras y distribuidoras de tal producto, por todo el reino de España, incluso más allá. Todavía resuena en la memoria colectiva, aquella frase de Ignacio Cosidó ufanándose de controlar a través del juez Marchena la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo: "Controlaremos la Sala Segunda desde detrás". Finalmente, al tiempo que saltó a los medios la indiscreción del whatsapp jubiloso, Marchena renuncia a la presidencia del CGPJ, pero el estigma de fontanero popular no dejará de acompañarle toda la vida. Y en esas seguimos y seguiremos. Las cosas del querer en el Consejo General del Poder Judicial y sus principales terminales ejecutoras, siguen indelebles, inquebrantables, atadas y bien atadas.
¿Y qué podemos decir del Zapatero asesor y mediador internacional que no hayan dicho ya sus defensores y detractores? Pues que el asunto no huele nada bien y poca cosa más. Tengo el convencimiento, que no la seguridad -entre la seguridad y el convencimiento siempre queda una puerta abierta para la rectificación-, de que le pillaron, de una u otra forma, con las manos de mediador en el pastel de las comisiones; deporte nacional en el que destacan personajes de todo pelaje y condición, bien relacionados con enlaces destacados en la administración de la cosa pública. Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas a Venezuela, entre otros destinos poco aconsejables, no podían llegar a buen puerto. Si a esto añadimos la defensa a ultranza de Sánchez y la oposición frontal a González, su destino estaba escrito entre las estrellas más luminosas de la fachosfera. Ya quisiéramos ver la misma diligencia y ahínco investigador sobre la génesis y recorrido del enriquecimiento de Felipe González y José María Aznar, entre otros. Solo por afán de saber.
Ahora, corresponde a los jueces la responsabilidad de dictar el último razonamiento sobre la causa de Rodríguez Zapatero. A nivel personal le reconozco una gestión con claroscuros en aquellos años de presidente de la nación. En su haber tiene la aprobación de diez leyes sociales que contribuyeron eficazmente a la mejora de la convivencia y a garantizar el Estado del bienestar, eso sí, con la oposición frontal del PP y de la Iglesia del ultraconservador Rouco Varela. En el debe, le tocó lidiar con la mayor crisis económica de los últimos cuarenta años, a la que no supo enfrentarse con la eficacia que tal circunstancia requería. Desde el fallido plan E, en el que se enterraron más de 33.000 millones de euros sin ninguna o muy poca eficacia ponderable, hasta la congelación de las pensiones, reducción del sueldo del funcionariado y la reforma constitucional para fijar un techo de déficit, fue toda una política económica de castigo, proyectada sobre los hombros del asalariado. Más tarde llegaría M. Rajoy con la recortada para concluir el trabajo iniciado por ZP: disfrazado de prestamista del erario, entrando a saco en la hucha de las pensiones, consintiendo la mayor trama de corrupción de este periodo democrático, bautizada por los investigadores policiales como caso Gürtel, y violentando lo más sagrado de la democracia: condicionar el voto ciudadano mediante el acoso y espionaje de sus adversarios políticos empleando artimañas propias de la dictadura, con la ayuda inestimable de la policía "patriótica" y sus terminales mediáticas. Veremos hasta dónde alcanza el sumario del caso Kitchen, séptima pieza separada de la operación Tándem. Y ahora, se rasgan las vestiduras por dar cumplimiento a la ley de Memoria Democrática con la llamada popularmente ley de Nietos. En qué país vivimos que hasta las mentes mejor amuebladas ayudan al empobrecimiento maniqueo del debate público.
Lo que no acabo de comprender es el afán de Zapatero por llevarse a sus hijas colgadas de la chepa en la firma de contratos de trabajo con diversas multinacionales, donde, de forma "sine qua non", la agencia de comunicación WEFA, de las hermanas Rodríguez, entraban en el reparto de tareas. Da la lastimosa sensación de que Zapatero no se fía ni un pelo de la capacidad de sus hijas para resolver por sí mismas las contrataciones de la agencia. De aquellos polvos proteccionistas de papá, estos lodos judiciales que embarran, en el mejor de los casos, el futuro empresarial de las hijas.
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