La Nueva España » Cartas de los lectores » Pincho moruno de Flipper

Pincho moruno de Flipper

6 de Septiembre del 2026 - Hector García Busto (Oviedo)

Hay que ver cómo se nos ha puesto el patio con el delfín de Ceuta. Las hordas del patriotismo de pulserita andan con la vena del cuello a punto de estallar. Claman venganza eterna contra los náufragos que osaron tocar al cetáceo, exigiendo casi el despliegue de la Armada para blindar el Estrecho contra este «terrorismo marino». ¡Con la biodiversidad no se juega!, gritan los mismos que gozan con la tauromaquia y añoran cabras voladoras desde los campanarios.

Qué flaca es la memoria de nuestras derechas. Si levantara la cabeza el Generalísimo, les daba de gorrazos con el timón del Azor. En los gloriosos años del hambre y la autarquía, nuestro invicto Timonel contempló el mar desde la cubierta de su yate, vio saltar a los simpáticos mamíferos y, con esa preclara visión que le caracterizaba, dejó caer su solución definitiva para la hambruna patria: si los españoles pasaban fatigas, que comieran bocadillos de delfín. Y se quedó tan ancho, oigan. Para que luego digan que el régimen no se preocupaba por la soberanía alimentaria de la nación.

Lo más divertido es el síncope que le ha entrado a la ultraderecha con la procedencia de los supuestos agresores. Aseguran, con su rigor habitual, que la violencia en este país, contra personas, bienes o pescados, viene siempre con denominación de origen alauita. Se escandalizan por la «invasión» en las playas ceutíes como si estuviéramos importando el Apocalipsis. Poco les importa que la mitad de los ceutíes sea musulmanes. La mitad pobre de la ciudad, por supuesto.

Argumentan los Texas Rangers de Hacendado diciendo que no se puede comparar a los "invasores" con los más de 350.000 ucranianos que hemos acogido con los brazos abiertos, porque aquellos venían de una guerra de verdad. Dejemos a un lado, por no aburrir al personal, minucias históricas como los ocho años de bombardeos continuos en el Donbás o la quema de la Casa de los Sindicatos de Odesa en 2014, que esas guerras se ve que no computan en el marcador patrio. Pero la pregunta del millón es otra: los casi 240.000 venezolanos que han llegado a nuestras tierras en los últimos años y a los que nadie les pide cuenta en el control de acceso, ¿de qué guerra exactamente huían? ¿Se les exige acaso el retorno ahora que supuestamente son más libres?

Habrá que recordarles que el pionero en abrir esa ruta no fue precisamente una ONG. Fue su venerado Don Francisco el que se trajo de importación a más de 100.000 aguerridos soldados de la Guardia Mora. Y no precisamente para limpiar las playas ni para hacer turismo de naturaleza, sino con la misión expresa, financiada y bendecida de sembrar el terror, el saqueo y las violaciones en la retaguardia de los desafectos. Aquellos marroquíes sí que venían con billete preferente, barra libre y la bendición nacionalcatólica.

Detrás de toda esta farsa tardofranquista yace un racismo de manual y una perversión ética escalofriante. Mientras una parte del país se burla en redes o directamente celebra el ahogamiento de seres humanos que buscan una vida mejor, finge una empatía desmedida con un animal varado. No es un delirio nuevo. En la Alemania nazi, mientras se diseñaba milimétricamente la ejecución del Holocausto, se aprobaba una de las legislaciones de protección animal más estrictas y vanguardistas del planeta. La compasión selectiva es el prólogo de la barbarie. Como bien advierte Aitana Castaño: cuando nos preguntemos cómo fue posible el nazismo, miremos a nuestro alrededor... fue exactamente así.

En fin, cosas de la geopolítica, la desmemoria y el paladar. Ayer, el marroquí era el brazo armado de la Cruzada y el delfín una sugerencia para el menú del día. Hoy, el delfín es un ciudadano de pleno derecho con estatus de intocable y el marroquí que viene a nado, el enemigo público número uno. Desde Cádiz y junto a mis hermanas de la F.R.A.C les digo: el puente de la Pepa es mío y si eres fasha vete por donde has venío!

Cartas

Número de cartas: 50715

Número de cartas en Septiembre: 80

Tribunas

Número de tribunas: 2210

Número de tribunas en Agosto: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador