Alguien ha roto el silencio de los psiquiatras
El psiquiatra Juan José Martínez Jambrina ha roto, con su valiente artículo de LNE "Hombres varados", un silencio que ya duraba. En estos tiempos cualquier circunstancia social es desmenuzada hasta sus íntimos componentes para tratar de evaluarla y resolverla. Y se sabe que el suicidio es una plaga que afecta sobre todo a los hombres (casi el 80%), pero apenas (o nada) se menciona esta particularidad, y se habla del suicidio como concepto de conjunto, sin entrar en cuestiones que tendrían que ver con brecha de género. Será que hay brechas... y brechas.
Por fin ha hablado un psiquiatra para sacar a la superficie un detalle sumergido. ¡Y ha utilizado el término "hombre"! Gracias, por tanto.
Y se está echando en falta la opinión de esos profesionales que se ocupan de la mente, ante otro gran problema que tiene preocupada a la comunidad y al que no parece encontrarse solución. Me refiero a la violencia ejercida por los hombres sobre las mujeres o sobre sus propios hijos. Porque tal parece que el hombre no pueda padecer trastornos que le lleven a conductas que desde fuera se suelen simplificar como voluntarias y relacionadas con una cultura atávica o, para acabar pronto, con la crueldad. No se contemplan brotes psicóticos, ni situaciones de indefensión o fragilidad, de fracaso, de quiebra. Tampoco se dispone de estadísticas sobre jóvenes varones que ante esa situación de rotura familiar y la descomposición repentina de un proyecto ya en marcha, optan por irse de la vida, en silencio, sin molestar. Aquí también, la discreción de los psiquiatras se está haciendo demasiado larga. Alguien, en algún momento, la romperá.
El día 9, en el Club LA NUEVA ESPAÑA, se habló de este tema y no tengo duda de que el magnífico artículo del doctor Martínez Jambrina estuvo presente. Cuando se echa abajo una puerta, y con tanta precisión, es inútil que tratar de detener la luz que por el hueco se cuela.
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