Respuesta al artículo "Rafael y el milagro de la Hostia Sangrante"
En fecha 9 de septiembre, el doctor Monreal publicó en este periódico de LA NUEVA ESPAÑA un interesante artículo sobre el conocido milagro eucarístico de Bolsena, en el siglo XIII. En su artículo, refiriéndose a él como "supuesto ¿milagro?", explica "cómo una bacteria, la Serratia marcescens, es capaz de producir un pigmento rojizo conocido como prodigiosina, el cual, bajo ciertas condiciones de humedad y temperatura invade los alimentos ricos en almidón, como son el pan y las hostias, creando la ilusión óptica de una hemorragia milagrosa". Comenta "cómo en la época medieval la Iglesia, sin ningún conocimiento de microbiología, haya malinterpretado estas apariciones y las haya declarado milagros en vez de contaminación microbiana".
Quizás no esté enterado el doctor Monreal de los estudios científicos que se hicieron llevados a cabo por el famoso neurofisiólogo doctor Ricardo González Castañón a petición de la Iglesia católica, no en la época medieval sino actual, así como por diversos laboratorios y universidades. Milagros eucarísticos concienzudamente estudiados por científicos de renombre como el doctor Linoli, profesor de Anatomía e Histología Patológica, de Química y Microscopía Clínica, por laboratorios de Estados Unidos, por institutos médicos forenses y por especialistas de fama mundial de Anatomía Patológica e Histopatología.
Curiosamente, y científicamente, los resultados de los estudios de los distintos milagros eucarísticos dieron el mismo resultado. En la Hostia consagrada se comprobó que había carne humana verdadera (tejido del corazón: miocardio, endocardio, nervio vago y ventrículo cardíaco izquierdo), arteria de pequeño calibre y ramas venosas en número elevado. Y en esa sangre humana conservada en la Hostia Consagrada milagrosa se encuentran minerales, proteínas repartidas normalmente, y poderosamente llama la atención de que en todos los milagros estudiados se encuentra el grupo sanguíneo AB+, tan típico de la raza judía. Y también curiosamente se comprobó que no había ningún tipo de conservantes.
Los creyentes no necesitamos de milagros para creer, sabemos y creemos que Dios está presente en una Hostia consagrada, pero hay quienes para creer necesitan un signo que evidencie que algo hay detrás dando un significado, que detrás del significado hay un autor y que no puede ser otro que Dios. Para esto se produjeron los fenómenos eucarísticos, para que los que dudaban pudieran creer.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

