La muerte en soledad
Cada vez va ser más frecuente, pues mucha gente mayor vive sola porque no tiene dinero para pagarse una residencia y muere enferma, abandonada y sola en su casa. Luego certifican que murió de muerte natural, claro de muerte natural, desatendida médicamente y socialmente, eso las estadísticas oficiales lo ocultan y son miles de ellas. Las residencias privadas, la más baratas, están por los 1.700 euros en habitación compartida y las habitaciones individuales por los 2.500 euros las más económicas, con espera de plaza; y las del Estado están todas en manos privadas y no hay plazas para quien no puede pagar, pues el edadismo está muy extendido en esta sociedad antihumana: los viejos, cuantos menos mejor, y que se vayan según dicte su naturaleza. Este invierno morarían también muchos de frio por no poder pagar la calefacción y malnutridos. ¿Cuántas pensiones hay que no llegan ni a los 1.000 euros mensuales? Así que no les queda nada más que morir pronto de pena y depresión, alejados de los suyos, olvidados por una sociedad materialista que piensa que nunca van a llegar ser viejos los que hoy mandan, pero que sí se aseguran su futuro para ellos, que eso, si lo logran, es lo primero que hacen al llegar al poder.
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