No hay mal...
Que por bien no venga. Esta mañana, a la hora del café y el periódico, entraba una señora en la cafetería a tomar algo, y también leer el periódico. Iba un poco sofocada, y en voz alta buscaba sus gafas y decía ''es que cada vez estoy peor de la vista''. La vi tan apurada, que a distancia, intenté consolarla, y aclaré, ''no se preocupe, señora, para lo que hay que ver..." Por supuesto no me refería al diario, sino a todo lo demás. ¿Y qué es todo lo demás? Pues más o menos lo que hiere a cualquier sensibilidad o roza la estupidez. Las redes, de momento, no van andando por la calle ni se exhiben en grandes pantallas en los supermercados. Triunfa la imagen, señoras y señores, ya no escuchamos. Aunque dicho sea de paso, para lo que hay que oír. Comentaba un prestigioso sociólogo que, de todas las cosas que dice el ser humano al día, el 70 por ciento son tonterías. No me extraña. Tenemos más medios de comunicación que nunca y cada vez estamos más incomunicados. Hay gente que ni siquiera lee, nada de nada. Umberto Eco, el prestigioso escritor y filósofo italiano, un día le regaló un libro al entonces presidente Berlusconi, a lo que sorprendido, dijo, es el primer libro que me regalan, nunca he leído un libro. En cambio el gran escritor Borges siempre aclaraba que para escribir bien hay que haber leído antes mucho. ¿Y usted que haría, amable lector?
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