No me conmueves, Maricarmen
Es tremendamente difícil romper contundentes inercias sociales. Es por eso por lo que presumo que quien esto lea me va a poner a caldo. Tiene que ver con Maricarmen, la señora a la que en estas fechas se le trata de desahuciar por cuarta vez. A mi me parece que a quienes llaman "fondos buitre" tienen todo el derecho del mundo a ejecutar su desahucio. De hecho el juez lo autoriza. Pero la inercia de vida de una señora que ha vivido por setenta años con renta baja en el mejor barrio de Madrid, da para mucho por lo que veo. La tal Maricarmen está en su derecho de seguir sosteniendo su largo privilegio, pero lo que no se me pasa por la cabeza es que medios de comunicación apoyen a quien, en lugar de celebrar su larga fortuna se enfoca en su desfachatez. Y digo desfachatez porque me consta que la secretaria de Vivienda del Gobierno nacional ha tratado de mediar con la empresa, como también el Gobierno de Madrid le ofrece una alternativa habitacional que Maricarmen rechaza. Son los servicios sociales los que tienen que tratar de paliar esta circunstancia, a fin de no entorpecer el quehacer de la empresa expropiadora que actúa aunque a algunos no les guste conforme a derecho. Me desgarra que pantomimas enternecedoras y caraduras arramplen con la justicia a su conveniencia, solo porque el sistema social que nos acoge se conmueve con facilidad. Es maravilloso disponer de Administraciones y medios sensibles a la desgracia humana, pero por favor, ya está bien de engaños y falsos sentimentalismos proyectados por radios y televisiones, como si en España no hubiese persona realmente necesitadas, muchísimo más perjudicadas que Maricarmen. O trabajadores, que sin tener su fortuna habitacional han de ajustar sus circunstancias de acceso a la vivienda a sus ínfimos salarios. Un respeto por favor a los currelas y a los desgraciados.
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