A vista de ático
Entre la razón y tener razón media el uso de la razón, es decir, un argumento sólido. Es precisamente aquí, en el razonamiento, donde se encuentra la encrucijada de la justificación, la estrategia descriptiva que conduce al autor hacia el terreno en el que pretende desarrollar el argumentario, en otras palabras, a definir, justificar y ordenar el discurso. Las opciones suelen ser múltiples, pero siempre estarán condicionadas por los intereses que promueven el relato, la precisión en el uso terminológico y la habilidad expositiva destinada al convencimiento. Ninguna de estas condiciones, a no ser los intereses que impulsan el relato, los cuales parecen meridianamente claros, se producen satisfactoriamente en el "affaire" conocido como el ático de Isabel Díaz Ayuso. Y no se generan estas circunstancias aclaratorias porque el asunto que nos incumbe viene condicionado por una serie de premisas basadas en la obligatoriedad legal; imposición que facilita las preguntas de fiscalización pero enturbian o enmarañan las respuestas de explicación porque faltan esas asideras legales en formato de dossier documental con sellos, membretes, firmas y fechas, elaborados en tiempo y forma, no a posteriori.
El proceso legal para la compra de un inmueble por parte de cualquier ente público, viene desarrollado en la Ley 33/2003 del Patrimonio de las Administraciones Públicas, en ella se detallan con toda nitidez las cuestiones de aplicación general en todo el Estado. Además, se establecen normativas propias sobre la adquisición de patrimonio en cada comunidad autónoma que, por extensión, también son de aplicación en las administraciones locales. Estos son los documentos de obligado cumplimiento: justificación de la necesidad y finalidad pública del inmueble, idoneidad para su uso urbanístico y el expediente de adquisición transparente y de libre concurrencia. Hasta la fecha, ninguno de estos requisitos legales ha sido hecho público en tiempo y forma, ni informado a las autoridades de fiscalización política. Parece lógico suponer que no existen. Esperemos que la Justicia nos aclare tal circunstancia, aunque, después de la falta de entusiasmo mostrada por los tribunales, en el caso sangrante de las 7.291 víctimas fallecidas sin asistencia sanitaria en los geriátricos madrileños, mucho nos tememos que lo del ático de Ayuso será otra historia judicial interminable. La presidenta madrileña no es el fiscal general del Estado y sus circunstancias afectivas son otras, de ahí la probable prudencia de ralentización.
El inmueble adquirido por la empresa pública Planifica Madrid en el barrio de Chamberí por un valor de 6,3 millones de euros, no cuenta, aparentemente, con la redacción de un documento previo que valore la necesidad del ático, ni existe libre concurrencia, al tratarse de una adquisición directa por la vía del derecho privado. Parece ser que, según el expediente que llega a los medios a través de Planifica Madrid, la empresa pública firmó un contrato de arras por valor de 630.000 euros, correspondiente al 10% del monto total de la compraventa, mediante el cual se comprometió a la compra del inmueble. Caso de no hacerlo, se entiende que la empresa perdería el importe de la garantía. No hizo falta llegar al límite estipulado, en mes y medio se resolvió el papeleo de compra y escrituración. De la falta de idoneidad para la utilización de oficinas, según la primera versión del entorno de Ayuso, queda meridianamente claro en la normativa urbanística del Ayuntamiento de Madrid, ya que el ático comprado solo permite uso residencial. De ahí que se optara por la explicación final, obligados por la ley, de su uso como inmueble institucional de carácter residencial destinado al alojamiento ocasional de autoridades bajo la modalidad de contrato de arrendamiento por una cantidad de 3.000 euros mensuales a pagar por la Comunidad de Madrid, durante un periodo inicial de diez años y con una carencia para el primer pago del alquiler, de quince meses.
Detrás de la adquisición del ático de Chamberí y posterior puesta en venta, hay una densa niebla, un enredo de pretendidas justificaciones sobre hechos injustificables. Lamentos, sollozos y victimismo que, lejos de conmover el corazón de las almas inocentes y dar el asunto por zanjado, incita a perseverar en la indagación al mismo tiempo que aumenta la indignación. Veremos cómo este tsunami de corrupción focalizado en la persona de Ayuso, se llevará por delante a ingenieros, arquitectos y políticos relacionados con la empresa pública Planifica Madrid, mientras a ella ni siquiera le roza. Esta mujer, que nació bendecida políticamente por el estrellato mediático de su cuerda ideológica, es de una simpleza abrumadora -"me gusta la fruta", chao pescao y bulo del culo, explican por sí solos el nivel de mediocridad barriobajera que tiene esta señora- pero sabe moverse muy bien en aguas turbulentas y pantanosas. Desviar la atención hacia Pedro Sánchez y las ideologías progresistas es la más productiva, pero no única, estrategia política destructiva, también se afana con entusiasmo, entre cañita y cañita, en degradar todo lo público a costa de la convivencia social y vecinal. "De Madrid al cielo". Afirmación irónicamente precisa para 7.291 víctimas del ayusismo ideológico.
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